Por Marco Quilca León

Hace menos de un año, la historia parecía definida. Matteo Pérez Vinlöf, lateral izquierdo nacido en Suecia, formado en Europa y con raíces peruanas por parte de su padre, había tomado una decisión. Cuando se le consultó sobre la posibilidad de representar a la selección peruana, fue contundente: su intención era jugar por Suecia. La respuesta cayó como un balde de agua fría en la Videna, donde desde hacía varios años seguían atentamente la evolución de uno de los jóvenes más prometedores de su generación.

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