Por Jasson Curi Chang

A la pesadilla que vive la selección peruana en estas Eliminatorias 2026 le faltaba ese partido lleno de frustración que ya hemos tenido en procesos anteriores que terminaron en fracaso. El 4-0 de Chile en Santiago (1997) con agresiones de carabineros a peruanos, el 2-2 contra Ecuador en Lima (2005) con el ‘Cóndor’ Mendoza fallando debajo del arco, el 1-2 de Uruguay con codazos a la cabeza de Guerrero y Pizarro (2013) y el 4-2 ante Brasil en plena pandemia por obra y gracia de Julio Bascuñán. Éste último capítulo y el de ayer ante Venezuela en Maturín tiene la misma procedencia: dirigió un árbitro chileno.

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