Por Carlos Lázaro

El tenis peruano tiene motivos para ilusionarse otra vez. Dana Guzmán, una de las jugadoras con mayor proyección de la última década, volvió a brillar con fuerza en el circuito. En apenas dos semanas en Argentina alcanzó dos finales consecutivas y dio un salto de 221 posiciones en el ranking WTA, ubicándose en el puesto 546. El resultado fue más que un número: significó la confirmación de que, pese a los sacrificios y los años de equilibrio entre estudios y deporte, la tenista nacional sigue firme en su sueño de convertirse en tenista profesional.

Conforme a los criterios de

Trust Project
Tipo de trabajo: