Por Miguel Villegas

Imponente como una secuoya, el mejor tenista del Perú da unos pasos para acercarse al objetivo. No hay mayor misterio, al contrario, se lo debíamos. Estamos saldando una deuda que lleva meses. Ignacio Buse se acerca más y como el objetivo está protegido por una bolsa de terciopelo azul, de esas donde se guardan las joyas, pregunta: “¿Un regalo para mí?”.

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