Alarcón estuvo cuatro años al mando del club blanquiazul sin éxitos deportivos ni institucionales. (Foto: Archivo GEC)
Alarcón estuvo cuatro años al mando del club blanquiazul sin éxitos deportivos ni institucionales. (Foto: Archivo GEC)
Christian Cruz Valdivia

Guillermo Alarcón es un nombre que no se quiere escuchar más en Matute o en cada conversación de los fanáticos de Alianza Lima. Fue presidente íntimo desde el 2009 hasta el 2012 y lo que dejó fue una ola de malas acciones que dejó al club en una situación insostenible de deudas. Su mandato fue uno de los más nefastos en la historia del popular club de La Victoria.

Si bien en ese periodo el cuadro íntimo disputó dos finales (2009 ante Universitario y 2011 frente al Aurich, ambas perdidas), y se jugó a buen nivel la Copa Libertadores 2010, lo que vivió Alianza Lima fue una serie de mentiras que perjudicaron tanto la imagen del club como la parte futbolística. Desde el ingreso de Alarcón a la presidencia, como candidato de Alianza por el Cambio, que se quedó sin líderes, para luego dar un portazo y quedarse solo en el cargo.

UN NUEVO MATUTE

“Haremos de Alianza un club moderno”, dijo el día de su elección, en abril del 2009. Su modernidad incluía la construcción de “palcos e iluminación en Matute para tener una capacidad de 60 mil personas”. Bueno, eso quedó solo en sus palabras. Hasta hoy el recinto cuenta con la misma capacidad de hace diez años.

Entrenamiento de Alianza en el 2009 en Matute. (Foto: Archivo GEC)
Entrenamiento de Alianza en el 2009 en Matute. (Foto: Archivo GEC)

Sin embargo, en setiembre del 2009 Alianza ya tenía la instalación de su tablero electrónico en obra, tanto que Pocho se animó a todo. “Vendrá Diego Maradona para la inauguración”, lanzó. Finalmente, se instaló el tablero además de una pantalla LED en el campo para publicidad, pero los 30 mil hinchas que fueron al partido ante San Martín no llegaron a ver al ‘D10S’. ¿El argentino siquiera se habrá enterado que estaba invitado?

DELANTERO A-1

Pocho tenía una obsesión por contratar a un goleador que llene de goles sus arcas. Le pasó primero en el 2009 cuando, ante el pedido de Gustavo Costas de tener un’9’ de oficio, anunció a un delantero “de jerarquía”. El refuerzo que llegó en agosto del 2009 fue Roberto Ovelar. Pero el paraguayo arribó en mal estado debido a algunas lesiones. Si bien no desentonó, no era lo que prometió el presidente.

Sin embargo, su mayor lapsus se dio a fines del 2010 cuando miró hacia Argentina para buscar los goles. “Será un delantero de la Primera División de Argentina, que haya metido goles en la Libertadores. Será un delantero A-1, de gran experiencia y que tiene más de cien goles en su haber”, no dejaba de prometer. Incluso aseguró que era uno que “jugó junto a Lionel Messi”.

La ilusión parecía grande y los nombres no dejaban de sonar. “No se trata de Ezequiel Miralles ni tampoco de Luciano Figueroa”, desmintió, y tenía razón. Ya había fichado al colombiano Leonardo Castro, de 21 años. “Es una de las promesas del fútbol cafetero”, dijo.

El delantero A1- fue nada menos que Hernán Peirone. El acuerdo tardó en firmarse, tanto que ‘El látigo’, de 24 años, se unió a la pretemporada en Argentina cuando ya estaba iniciada. Sí, jugó con Messi en el Sudamericano Sub 17, destacó en las inferiores de San Lorenzo pero no más.

“Hernán se mueve muy bien en el área y tiene buen cabezazo, mientras que Castro es muy hábil y trabaja por afuera”, dijo Costas sobre sus nuevos delanteros. En el campo, Peirone no mostró nada de lo que se esperaba y lejos quedó de ser el A-1 prometido. Sus primeros goles llegaron en mayo ante Sport Boys tras un doblete. Los únicos tantos que celebró con camiseta blanquiazul en los once partidos que disputó.

Llegó el fin de año y Alianza tuvo que rescindirle el contrato ya que fue fichado por dos temporadas. Se dice que su sueldo era de 25 mil dólares mensuales, cifra que no reflejaba en nada su rendimiento en el campo de juego.

Tiempo después se supo que Peirone había sido ofrecido a Alianza en el 2010 a un menor costo y Costas dijo que no. Doce meses después lo recibieron con los brazos abiertos. ¿La razón? Solo Alarcón y Costas la conocen.

Peirone solo hizo dos goles para Alianza. (Foto: Archivo GEC)
Peirone solo hizo dos goles para Alianza. (Foto: Archivo GEC)

COBROS POR DOQUIER

El 2009 terminó con Alianza jugando la final ante Universitario y con Pocho asegurando las renovaciones de José Carlos Fernández, Jhonnier Montaño, Wilmer Aguirre, el retorno de Paolo Hurtado (a préstamo en Aurich) y la contratación de Joel Sánchez y Jean Tragodara. Aunque claro, la deuda con la Sunat de unos 15 millones de soles no fue ni siquiera negociada.

“El año de la estabilidad económica”. Así llamó Alarcón al iniciado 2010, aunque ya en los primeros meses se acusó a Pocho de malos manejos y, sobre todo, de malgastar cerca de un millón de dólares que recibió por la venta de Jefferson Farfán y Rinaldo Cruzado al extranjero en años anteriores.

Vendió a Montaño, Aguirre y José Carlos, pero estos dos últimos no recibieron el pago correspondiente. El ‘Zorrito’ puso su caso en la Agremiación, por lo que las deudas seguían sumando en el cuadro íntimo y tampoco se resolvía el pago de la deuda con el técnico Richard Páez, pese a que el mismo presidente aseguró tener un cheque por 50 mil dólares para el venezolano.

JOEL CONGELADO

El otro gran tema que perjudicó a Alianza fue cuando ‘congelaron’ a Joel Sánchez. Sobre el final del 2010, el futbolista no quiso renovar su contrato, que finalizaba en diciembre del 2011, por lo que Alarcón, con la influencia de Fernando Alonso, representante de Gustavo Costas, decidió que el jugador no juegue más en el equipo.

Incluso el habilidoso volante no fue llevado a la pretemporada en Argentina. Y aunque Costas declaraba que él lo quería en el equipo, nunca se hizo nada para que estuviera. Debido a eso, Sánchez pidió su liberación ante la Cámara de Resolución de Disputas de la FPF, que falló a su favor. Finalmente terminó fichando por San Martín en abril del 2011.

OTROS CASOS

La ilusión de la Copa Libertadores se cortó con la eliminación ante la 'U' de Chile, que Alarcón prometió “remediar” si no es con la devolución de los puntos -el árbitro Vera cobró un gol en off side a favor de los chilenos- con la reparación por un millón de dólares. Viajó a la Conmebol, prometió ir hasta la FIFA. Al final, solo se logró que el juez ecuatoriano no vuelva a dirigir a clubes peruanos y una multa a Gerardo Pelusso, técnico del conjunto mapochino.

El trato que se le dio a César Cueto también fue muy cuestionado en el 2011. El club le debía siete meses de sueldo al ídolo íntimo y Alarcón incluso le entregó un cheque que no podía cobrar. El presidente íntimo intentó apaciguar el tema poniendo el nombre del ‘Poeta’ en uno de los campos de entrenamiento. Recién en febrero del 2012 le llegó a cancelar la deuda.

“Mi palabra vale más que un papel. Alianza va a tener el honor de vestirse con la marca que vistió a Perú en Argentina 78”, dijo Alarcón en agosto 2010. La marca de las tres tiras parecía ser la apuesta, pero días después el mismo Pocho estaba firmando el contrato con Nike, que presentó una mejor oferta para vestir a los blanquiazules. Su palabra, claro, no importó.

Entre otras, estas son las joyas que dejó Pocho Alarcón en Alianza. Sin duda, existen muchas más que hacen que el hincha tenga un sinsabor de su paso por la dirigencia del cuadro íntimo. La promesa de modernidad, traer a grandes refuerzos y a Maradona solo fueron palabras que se las llevó el viento. Lo que nadie olvida es su mala gestión.

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