Eduardo Romay es el capitán de la selección peruana de vóley. Su deseo es llegar a Tokio 2020 por primera vez en la rama masculina. (Foto: Jesús Saucedo - El Comercio)
Eduardo Romay es el capitán de la selección peruana de vóley. Su deseo es llegar a Tokio 2020 por primera vez en la rama masculina. (Foto: Jesús Saucedo - El Comercio)

Eduardo Romay bordea los dos metros de altura. Su impresionante estatura, sin embargo, no es lo que llama la atención, sino su capacidad de lucha para buscar mejoras en la selección nacional de vóley. Con el brazalete de capitán en el brazo, reclama principalmente dos cosas: igualdad y respeto. Sueña con ver al grupo clasificado a los Juegos Olímpicos Tokio 2020 -este viernes debutan en el Preolímpico de Chile- pero lo que más anhela es que se dejen de lado los prejuicios.

- ¿Cuáles son tus expectativas en el Preolímpico de Chile donde está en juego un boleto para los Juegos Olímpicos de Tokio 2020?

Las expectativas que tengo como capitán son las mismas que tiene el equipo. Queremos clasificar, buscar un cupo y hacer el mejor campeonato como selección. Quiero darles [a los jugadores] tranquilidad, ya sea como líder o jugador. La meta es clara. Tenemos que luchar juntos para lograrla.

Eduardo Romay: "Para mejorar el vóley masculino tenemos que entrenar y para hacerlo necesitamos un buen comando técnico. La FPV debe tener un presupuesto para eso". (Foto: Jesús Saucedo - El Comercio)
Eduardo Romay: "Para mejorar el vóley masculino tenemos que entrenar y para hacerlo necesitamos un buen comando técnico. La FPV debe tener un presupuesto para eso". (Foto: Jesús Saucedo - El Comercio)

- Debo suponer que existe mucha ansiedad...

Sí, claro. Para nosotros la ansiedad es algo de todos los días sea el campeonato que sea. Lo importante es cómo la manejas. Nosotros somos una selección que ha ido rompiendo barreras poco a poco. Éramos una selección que no ganaba. Estamos siendo parte de un proceso, que era de largo plazo. No pensábamos en el 2020, pero el crecimiento se ha dado tan rápido que hemos tenido que reestructurar nuestro pensamiento.

- ¿Quedaron conformes con el quinto lugar alcanzado en el último Sudamericano?

No. Si en algún momento alguien te dice que está conforme con su desempeño, no está apuntando a cosas mejores. Para nosotros, un quinto lugar no es necesariamente lo mejor. Lo que nos pudo molestar fue el hecho de ganar dos de tres partidos, en fase de grupos. Debimos ir a semifinales pero hubo un triple empate y por diferencia de puntos nos quedamos fuera.

- En aquel torneo superaron a Colombia y Venezuela, dos rivales que estarán presentes en el Preolímpico. ¿Eso les da cierta ventaja ahora?

Nos puede jugar a favor y en contra, porque somos una selección que ha pasado muy desapercibida. Como siempre decimos, somos el patito feo de Sudamérica. Ahora van a estar mucho más atentos a nosotros.

- ¿Qué tan preparada está la selección para este gran desafío?

Esta última etapa ha servido para ajustar algunos fundamentos en los que hemos fallado. Nunca hemos tenido nuestro equipo completo porque uno estaba en el extranjero u otro tenía algún compromiso con la familia. Igual ha pasado con Colombia y Venezuela. El único que presenta un equipo completo es Chile. Haberles ganado en el Sudamericano no nos asegura que ganaremos ahora. La competencia está pareja.

- Como capitán de la selección, ¿cómo motivas a tus compañeros?

Primero tengo que buscar la confianza como capitán. Es complicado manejar 20 egos. Venir y juntar a todos es algo difícil. Quiero demostrarles que siempre estoy buscando lo mejor para ellos.

- Llevar el brazalete debe ser una enorme responsabilidad…

Sí, es gigante. De alguna u otra manera, te sientes responsable por cómo se está manejando el grupo. Soy capitán pero tengo una posición de líder en el equipo y también tengo que solucionar los problemas en el campo. La gente busca que arregle, como capitán y jugador, los momentos difíciles.

- ¿Cómo nació tu pasión por el vóley?

Comenzó como un interés. De hecho, se ve muy poco el vóley masculino. Yo siempre he sido alto y mis padres querían que hiciera cualquier deporte. Y cuando pude llegar a la selección me pareció genial la fuerza y la rivalidad que existe.

“Tenemos que cambiar esa mentalidad de que el femenino es Seúl 88. Aún vivimos en el recuerdo. Ayuda mucho ponerlo en paralelo para que la gente se dé cuenta que no estamos tan lejos".


Eduardo Romay, capitán de la selección masculina de vóley

- ¿Qué opinas del trabajo del entrenador Juan Carlos Gala en la selección?

Hay un tema de confianza. Hemos vivido tanto tiempo bajo la sombra del vóley femenino que llegamos a sentirnos menos porque no obteníamos resultados o por los estereotipos que se manejan en el país. Somos una rama marginada, por decirlo así. Lo que está haciendo [el entrenador Gala] es crear un valor al deportista y sentir que yo tengo el mismo peso que puede tener cualquiera. También hacernos respetar con nuestro campo, porque ahora es nuestro y ya no le pertenece a la selección femenina. Tenemos derecho en el gimnasio, en las terapias. El hecho de que él vaya a pelear por nuevos balones o mejores condiciones, y ver que la federación está respondiendo, hace creer que le puedes dar más al equipo, porque estás viendo que alguien lucha por ti. Somos respetados; estamos representando a un país.

- ¿Alguna vez te sentiste avergonzado por jugar vóley?

No sé si necesariamente avergonzado, pero a veces te da un poco de nervios cuando la gente te dice qué deporte haces y estás pensando en cómo le va a cambiar la cara cuando le respondas que juegas vóley. En general, me ha pasado muy poco eso o que la gente me vea mal. Al final eso se ha ido quitando, con el paso de los años, porque estoy orgulloso de lo que he podido hacer. Nadie me va a quitar eso. Por un estereotipo tonto no me voy a sentir mal.

- Muchas personas en nuestro país no saben que se practica el vóley masculino, y si lo saben lo asocian con la homosexualidad. ¿Te molesta ese prejuicio?

A mí me molestan los estereotipos. La orientación sexual de las personas no es el tema acá. Antes de Lima 2019 tuiteé que el deporte no tiene género. Hay muchos grandes deportistas que no han podido jugar al vóley por miedo a lo que va a decir la gente. Eso nos frena como equipo; me fastidia. Ha habido chicos altos, que es lo más difícil de encontrar en el Perú, que no han querido jugar por eso. Nos están quitando opciones de logro por prejuicios tontos.

Eduardo Romay, en acción, durante los Juegos Panamericanos Lima 2019. (Foto: IPD)
Eduardo Romay, en acción, durante los Juegos Panamericanos Lima 2019. (Foto: IPD)

- ¿Cuál ha sido el comentario más desatinado que has podido escuchar o leer en torno a eso?

Hubo un comentario, que es muy común. Estábamos en plena coyuntura de los Panamericanos y alguien me respondió un tuit, que es la red social para el odio [risas], con algo tan simple y básico como “el vóley es para cabros”. Y le respondí que sí es para cabros, lesbianas, hombres, mujeres y para todo el mundo. Fue una manera elegante de hablarle. Se volvió viral. Hubo acogida. Creo que la gente ya no piensa de esa manera.

- ¿Por qué en el vóley masculino no hemos tenido el mismo éxito que en la rama femenina?

Porque nos han mantenido al margen. No teníamos presupuesto. Yo me junté con la presidenta de la FPV y le decía cuál es el presupuesto que tiene el femenino. Me dice el 100%, por ejemplo. Propuse analizar los últimos dos años, en donde estuvimos en las mismas competencias. En la Copa Panamericana nosotros quedamos octavos y ellas séptimas. En ese torneo nos llevamos cinco reconocimientos indivisibles y ellas nada. Tres de nosotros quedamos en el mejor equipo de América. Es una referencia interesante. Vamos al Sudamericano: ganamos cuatro de cinco partidos y ellas igual. Solo que quedaron terceras y nosotros quintos por un triple empate. Ahora en la Copa Panamericana Sub 23, Jonathan Nakamatsu ganó dos premios. En los Panamericanos quedamos octavos y ellas sextas, pero ganando un solo partido que fue a una Canadá con equipo universitario. No es por desprestigiar, pero date cuenta que solo ganan un poquito más que nosotros. Nosotros estamos cerca y sin presupuesto. Tenemos que cambiar esa mentalidad de que el femenino es Seúl 88. Aún vivimos en el recuerdo. Ayuda mucho ponerlo en paralelo para que la gente se dé cuenta que no estamos tan lejos.

- Karla Ortiz, tras el fracaso en Lima 2019, denunció una falta de apoyo y tú saliste al frente para desmentirla. ¿A partir de ese comentario se creó una división más profunda?

Nosotros conocemos cómo estamos dentro. Yo sé cómo se manejan las cosas dentro de la FPV hasta cierto punto. Yo veo las cosas que les dan a ellas. Nuestra preparación en comparación de la de ellas es muy distinta. Nosotros tuvimos un cuadrangular en Nasca y ellas tuvieron una gira por allá y por acá. Las comparaciones son brutales. Hay cosas que quejarse con la federación, pero lo que Karla dijo en ese momento no eran para hacerlo. No le faltaba agua, solo fue un día porque se equivocaron por un cambio de sede. Creo que lo que hizo ella fue justificarse un poco por lo que estaban perdiendo en los Panamericanos. Hay que entenderlas porque existe una presión mediática detrás de ellas. Si a nosotros nos llegan comentarios cargados de odio solo por cómo jugamos, imagínate cómo será con ellas que están en el ojo público. Entiendo la rabia que sintió ese momento y se ha podido ir de boca. Yendo a tu pregunta, sí hubo una división. A mí me dejaron de seguir todas en Instagram. Yo hablé con Francisco Hervás y me contó cómo estaban sintiéndose las chicas sobre eso. Le respondí que la selección femenina nunca quiso darnos una mano. La idea era trabajar juntos para que esto cambie.

- ¿Crees que pudiste haber manejado un poco mejor esa situación?

Sí. Yo hablé con Karla después. Le pedí disculpas y hablé con el propio Francisco Hervás. Yo me llevo bien con Paco; siempre ha sido un caballero. Luego de un tiempo la felicité por sus premios, pero me dejó en visto. Al final le dije que teníamos que trabajar juntos y me contestó que yo no tenía que hacer nada con ellas. Se pudo manejar mejor. Le pedí disculpas a todas. Sé que se crearon más divisiones, pero me mantengo en mi pensamiento de que lo que expresé no fue incorrecto.

- ¿Qué le dirías a aquellos niños que quieren jugar vóley pero que tienen miedo de hacerlo por el qué dirán?

Estamos en una época donde la gente cree que tiene mucha opinión. La gente nunca va a estar feliz por lo que haces. Si la mayoría va a opinar basura, por así decirlo, entonces haz lo que te haga feliz y que no te importe el qué dirán. El deporte no tiene género. En el mundo del vóley vas a encontrar una familia que te querrá mucho. Tenemos amigos en todo el Team Perú. Somos una comunidad increíble. El deporte cambia vidas.

- ¿Qué sugieres para mejorar la difusión del vóley masculino?

Es todo una cadena. Para mejorar el vóley masculino tenemos que entrenar y para hacerlo necesitamos un buen comando técnico. La FPV debe tener un presupuesto para eso. Después debemos contar con una mejor liga nacional que aporte buenos jugadores a la selección peruana. En esa liga deben haber buenos jales y para ello hay que tener presupuesto y auspiciadores. Y para que esto último se dé tiene que haber televisión [de por medio] junto con el interés del público. Hay que difundir el deporte. Nosotros lo hacemos a través de nuestras redes sociales. Si te das cuenta, es un círculo que da vueltas y vueltas.

PARTIDODÍA Y HORA
PERÚ vs. ColombiaViernes 10 a las 6 p.m.
PERÚ vs. ChileSábado 11 a las 4:30 p.m.
PERÚ vs. VenezuelaDomingo 12 a las 2 p.m.

TE PUEDE INTERESAR...