“Día internacional del orgullo gay, lésbico, bisexual, travesti, transgénero. Hoy la Plaza Francia es Lima, Lima es el Perú y el Perú es parte de una celebración mundial que la intolerancia calificaría como desfachatez”. Así se describía en las páginas de El Comercio, hace 23 años, un evento que sería el preludio de lo que vino después.