Según el Ministerio de Comercio Exterior y Turismo, el mercado de apuestas online movilizará S/4.000 millones aproximadamente este año. En 2021 llegó a tener cifras cercanas a los S/4.500 millones. Asimismo, la cartera estima que diariamente se realizan 150.000 apuestas a distancia, teniendo como principal base de usuarios a adultos varones de entre 20 y 45 años. A pesar de estas cifras, las empresas no tributan en el país por este concepto.
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Para Klever Espinoza, socio del estudio KERZ, las casas de apuestas que brindan este servicio no tributan en Perú porque no existe un marco legal que las obligue a hacerlo.
“Si quieren llevar a cabo un negocio y la legislación actual no los obliga a tributar, no tienen por qué hacerlo. La legislación actual solo regula el pago de impuestos de empresas autorizadas para operar como tales. Como estas no requieren autorización ni tienen un domicilio fiscal en el país, el marco normativo no es lo suficientemente claro para que tributen”
Klever Espinoza, socio del estudio KERZ.
Una situación similar ocurre con empresas de streaming como Netflix, HBO Max o Disney+. En noviembre pasado el Gobierno propuso gravar a estas empresas que ofrecen servicios digitales desde otro país. “En estos casos estaría penalizando al usuario. Como hoy no se puede gravar directamente a la empresa no domiciliada, la forma para que tributen sería gravando a la apuesta mediante un incremento del Impuesto Selectivo al Consumo (ISC)”, resalta Jorge Picón, socio de Picón & Asociados.
Precisamente ayer la Comisión de Comercio Exterior y Turismo del Congreso inició el debate del predictamen que busca gravar con el 12% a los ingresos netos de las empresas que ofrecen apuestas a distancia. Asimismo, esta medida implantaría un ISC del 1% a las apuestas realizadas.
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La votación de la propuesta se pospuso debido a que los parlamentarios de la comisión solicitaron que el Ministerio de Economía y Finanzas, la Cámara de Comercio de Lima, entre otras entidades den sus opiniones técnicas sobre el proyecto.
“Lo que es claro es que estas empresas tienen actividades cuyo ingreso es de fuente peruana, cuya renta se genera en Perú. Hoy las tragamonedas, las casas de apuestas físicas pagan impuestos, no hay una justificación sostenible en el tiempo para que las que las virtuales no hagan lo mismo”, asegura Espinoza.
Según la propuesta presentada en el Congreso, las casas de apuestas digitales tendrán que abrir un dominio “.pe” para operar en nuestro país. Caso contrario su funcionamiento sería “ilegal”. Los especialistas consultados indicaron que en la realidad la medida debería centrarse en los inventivos para que los apostadores opten por jugar en casas autorizadas, más allá de prohibir el uso de las no domiciliadas.
“El problema del fenómeno de internet es que no puedes regular ni intervenir todas las páginas web, como tampoco puedes obligarlas a que abran un local físico para que operen en Perú”, advierte Picón.
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Sin embargo, un mecanismo para poder imponer el impuesto a este tipo de transacciones sería a través las pasarelas de pago o los bancos por donde se traslada el dinero apostado. ”Todos los servicios que se consumen a través de internet usan como intermediarios a bancos y a pasarelas de pago. La propuesta debe de prepararse para realmente ver si existen las condiciones adecuadas para establecer el gravamen y lograr que esto sea operativamente posible”, sostiene Espinoza.