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"No culpen a El Niño", por Waldo Mendoza [Opinión]

Economista dice que el derrumbe del crecimiento se veía venir mucho antes de que las temperaturas del mar empezasen a subir

La inversión pública cerró el 2014 con un saldo pendiente

La inversión pública cerró el 2014 con un saldo pendiente

El PBI debe crecer en alrededor de 2% este año. No hay que echarle la culpa de esta debacle solo a El Niño costero. El derrumbe del crecimiento del PBI se veía venir mucho antes de que las temperaturas de nuestra costa empezasen a subir.

A pesar de ello, en agosto pasado, el MEF anunció que creceríamos en 4,8% este año. Cifra inverosímil. Primero, nadie, aparte del MEF, tenía una proyección tan alta. Segundo, desde principios del 2015 el crecimiento del PBI estaba sostenido por la minería, cuyo crecimiento caería en los siguientes años. Además, la economía no primaria ya estaba parada. En el 2016 la manufactura no primaria cayó en 2%,  la construcción en 3% y a fines de ese año el empleo urbano ya estaba parado. 

Fue cuando el MEF anunció que pondría en marcha dos reformas que elevarían el crecimiento potencial de la economía a 5% a través del destrabe de proyectos de infraestructura, que elevaría el stock de capital, y la formalización, que provocaría ganancias de productividad. En el clímax del optimismo se anunció que las reformas harían crecer la presión tributaria en dos puntos del PBI.

El destrabe no era sencillo, decía la gente que sabe de estos temas, y efectivamente, aparte de las declaraciones oficiales que decían lo contrario, no había avances importantes. La salvación mediática del fracaso de la política llegó con Odebrecht, que declaró la pena de muerte al destrabe y se dejó de hablar del tema. La otra reforma, la de la formalización, murió sola, y lo confirmaremos con las cifras de julio del 2021.

Y para sumar más errores, el MEF decidió, hasta ahora nadie sabe para qué, aplicar un ajuste fiscal que hizo caer la inversión pública en más de 15% en el último trimestre del 2016. Toma tiempo recuperarse de este autogol.

Así están las cosas y las perspectivas, registradas en las encuestas de expectativas del BCR, empeoran mes a mes. ¿Hay algo que se pueda hacer, en lo inmediato?
Desde el lado del MEF, la vía más expeditiva es dinamizar la inversión pública en todos los ámbitos del Gobierno, dentro de un plan multianual de reconstrucción de los desastres que provocó El Niño costero, junto con un decreto de urgencia que imponga penas severísimas para los que están esperando su gran oportunidad para robar. Un crecimiento de la inversión pública por encima del 10% anual en este año y los siguientes sería la mejor contribución del MEF a la economía.

En el caso de la política monetaria, la banda actual, entre 1% y 3% de inflación anual, se ha convertido en una traba. Como la inflación subyacente o inflación de largo plazo, la que no está afectada por choques transitorios, está desde hace 68 meses por encima del 3% anual, para el BCR es un problema bajar la tasa de interés. ¿Pero qué sentido tiene mantener una meta de inflación que se incumple sistemáticamente? En lo inmediato, el BCR debería elevar su meta de inflación y reducir drásticamente su tasa de interés de política.

Si el MEF y el BCR no conforman “una sola fuerza” y empujan a la economía desde hoy, el 2% de crecimiento para este año puede terminar siendo una proyección optimista. 

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