De acuerdo a la distribuidora Economysa, la demanda por productos de limpieza y cuidado personal crecieron entre un 26% y 30% el año pasado, por lo que también las bodegas se surtieron de estos productos para compensar la caída de otras categorías de consumo, sobre todo las de impulso.  (Foto: Alessandro Currarino / GEC)
De acuerdo a la distribuidora Economysa, la demanda por productos de limpieza y cuidado personal crecieron entre un 26% y 30% el año pasado, por lo que también las bodegas se surtieron de estos productos para compensar la caída de otras categorías de consumo, sobre todo las de impulso. (Foto: Alessandro Currarino / GEC) / Alessandro Currarino
Claudia Inga Martínez

La bodegas se volvieron en nuestras mejores aliadas durante la pandemia, por su cercanía y por encontrar en ellas los productos que necesitábamos para abastecernos. No obstante, los bodegueros y bodegueras no la han tenido nada fácil, mucho menos durante los primeros meses de la crisis sanitaria. Problemas de abastecimiento, toques de queda, escaso flujo de clientes en las calles, y adaptarse a las necesidades del consumidor en estas circunstancias fueron algunas de las dificultades que afrontaron.

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