La mayoría de las contribuciones se ha destinado a proyectos que promuevan la conservación de nuestros bosques y la protección de la flora y la fauna. . Foto: Gabriel Herrera / Cocha Cashu.
La mayoría de las contribuciones se ha destinado a proyectos que promuevan la conservación de nuestros bosques y la protección de la flora y la fauna. . Foto: Gabriel Herrera / Cocha Cashu.
Oscar Bermeo

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La pandemia del destapó varios asuntos pendientes que arrastramos como sociedad. Despertar la conciencia ambiental es una de las principales tareas irresueltas. En momentos de , resulta necesario promover actividades rentables en términos financieros, pero también que apuesten a la conservación de la naturaleza.

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Existen caminos tendidos para que el sector privado se involucre en esta urgente campaña. En 1992, tras la Cumbre de la Tierra en Río de Janeiro, surgieron los Fondos Ambientales, organizaciones que atraen dinero de fuentes nacionales e internacionales y los canalizan a proyectos de conservación.

En nuestro país, desde hace 28 años, ha captado y gestionado recursos por más de US$250 millones. En gran medida, los aportes provienen de organizaciones multilaterales y fundaciones filantrópicas. “Estas últimas son constituidas por empresarios que en algún momento de su vida decidieron que sus recursos se usen en favor del medio ambiente”, anota Anton Willems, CEO de Profonanpe.

El directivo se refiere a casos como los del cofundador de Intel, Gordon Moore, y su esposa, cuya Fundación aporta al estudio y preservación de los ecosistemas del planeta. En el Perú, Profonanpe es el principal ejecutor de este tipo de recursos. La mayoría de las contribuciones se ha destinado a proyectos que promuevan la conservación de nuestros bosques y la protección de la flora y la fauna. En enero, la organización asumió la conducción del Fondo Nacional del Ambiente (FONAM), incorporando en su expertisse la gestión de pasivos ambientales.

Colpa de guacamayos en la Reserva Nacional Tambopata, uno de los lugares con gran afluencia de turismo en Perú. Foto: Liz Villanueva.
Colpa de guacamayos en la Reserva Nacional Tambopata, uno de los lugares con gran afluencia de turismo en Perú. Foto: Liz Villanueva.

El llamado a la microempresa

La crisis ambiental nos empuja a pensar proyectos que vinculen actividades productivas con conservación. A contramano del discurso que posiciona al capital y la protección ambiental en rutas separadas, los Fondos ambientales buscan promover una economía circular. “El cuidado de las Áreas Naturales Protegidas les implica un bienestar a las poblaciones, no solo porque el medio ambiente se mantiene, sino porque también es una oportunidad de desarrollo económico sostenible”, anota Willems.

Con ese propósito surge el concurso Emprendedores por Naturaleza, el cual busca fortalecer el involucramiento de pequeñas empresas en la lucha ambiental de las áreas protegidas. Los proyectos pueden estar enfocados al aprovechamiento de recursos hidrobiológicos, de flora y fauna o agroforestales.

“Una de las aspiraciones de esta convocatoria es encontrar un Unicornio, no en el sentido de los startups tecnológicos, sino que tenga las tres derivadas de un bionegocio: impacto ambiental positivo, impacto social positivo y rentabilidad”, sostiene Willems.

Gestión de recursos

También hay grandes firmas inmersas en la protección de la biodiversidad. Con ellas, Profonanpe trabaja bajo una figura similar a los sponsors. " Van sumándose las empresas que confían en los fondos ambientales. Nosotros canalizamos sus recursos de una manera más efectiva. Somos un aliado que aportamos conocimiento y les indicamos qué funciona mejor en función de sus iniciativas", anota el CEO.

En esa línea, con el Grupo AJE trabajan en el fortalecimiento de la cadena de proveedores en su línea de bebidas, hechas con productos originarios como aguaje y camu camu; con la organización Candela, una empresa líder en aceites para la industria de cosméticos, se empodera a productores rurales de la selva peruana; con Pluspetrol, vienen trabajando en la mejora de las condiciones de la Reserva Nacional de Paracas.

También hay experiencias ejecutadas en Madre de Dios para fomentar actividades agroforestales como alternativas a la minería ilegal o trabajos con municipios para el manejo de los residuos sólidos. Entre otros casos.
También hay experiencias ejecutadas en Madre de Dios para fomentar actividades agroforestales como alternativas a la minería ilegal o trabajos con municipios para el manejo de los residuos sólidos. Entre otros casos.

También hay experiencias ejecutadas en Madre de Dios para fomentar actividades agroforestales como alternativas a la minería ilegal o trabajos con municipios para el manejo de los residuos sólidos. Entre otros casos.

Los fondos ambientales aparecen como aliados para los desafíos de estos tiempos. Grandes, medianos y pequeños emprendimientos tienen la oportunidad de involucrarse y obtener réditos. La sostenibilidad de los negocios radica en que los múltiples stakeholders se beneficien sin degradar los ecosistemas.

“Existen muchas oportunidades para las empresas peruanas, solo que necesitamos liderazgos más audaces. En este período de reactivación las empresas medianas y grandes deben tener un rol locomotor, no sólo en la tracción económica, sino también en la implementación de salvaguardas sociales y ambientales”, refiere Willems.

¿Es posible generar rentabilidad económica apostando en conservación? Sí, sobre todo si uno piensa que es un inversionista de mediano plazo. Una oportunidad está en la mitigación de las huellas de carbono. Las empresas que entren temprano en ese mercado van a conseguir los bonos de carbono a precios bajos. En unos años habrá una fuerte demanda por estos papeles financieros , comentan desde Profonanpe.

En el sector forestal hay otro espacio grande para lograr rentabilidad en mediano plazo. El turismo con enfoque ambiental también es una veta de negocios súper interesante.

DATOS

· En 2016 se estimó que el impacto económico vinculado al turismo en las Áreas Naturales Protegidas (ANP) generó alrededor de 672 millones de dólares en las economías ligadas a dichas áreas.

· A pesar del impacto positivo, el Estado estima que, para asegurar la sostenibilidad financiera de estas áreas, existe una brecha financiera de US$20 millones anuales.

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