El MEF señaló que se ha establecido que los casinos y máquinas tragamonedas estarán gravados con el ISC, aplicándose un sistema específico de soles por mesa de casino o máquina. (Foto: USI)
El MEF señaló que se ha establecido que los casinos y máquinas tragamonedas estarán gravados con el ISC, aplicándose un sistema específico de soles por mesa de casino o máquina. (Foto: USI)

Tras haber llegado a 16,6% del en el 2014, los ingresos tributarios del , expresados con relación a la producción, decrecieron en los años siguientes, hasta 13% del PBI en el 2017. En el 2018, este indicador logró una tibia recuperación y llegó a 14,1% del PBI, su mayor valor en 3 años.

De hecho, el 2018 casi todos los impuestos incrementaron su importancia relativa frente al PBI. En esa medición, el IGV a productos importados fue el de mayor expansión (subió 0,3% del PBI), seguido por el impuesto a la renta de personas jurídicas, la regularización del impuesto a la renta y la reducción en el monto de devoluciones (cada uno aportó un incremento de 0,2% del PBI a la recaudación) y el impuesto a la renta de personas naturales, el IGV de origen interno, el ISC a productos diferentes de los combustibles y el resto de impuestos en conjunto (como por ejemplo, el ITF); cada uno de estos componentes aumentó en 0,1% del PBI.


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Las únicas excepciones a esta expansión generalizada fueron los aranceles (que mantuvieron el nivel del 2017) y el ISC a los combustibles, que decreció marginalmente.

Comparemos para el caso del Impuesto a la Renta (IR) y del IGV -los dos componentes que más aportan a la recaudación total- los resultados del año pasado con los del 2014. Para el primer caso, el ratio en relación al PBI decreció de 7% a 5,6% en cuatro años, mientras que el segundo cayó de 8,8% a 8,2%. Es decir, el ratio de recaudación del IGV es 6,5% menor que en 2014, mientras que el del IR es casi 20% menor.

Los componentes del IGV muestran caídas similares a su total (6,1% para el componente interno, 7,1% para el importado). Para el IR, las variaciones muestran una dispersión mayor: mientras la regularización ha crecido, la presión tributaria de personas naturales ha caído 10,4% y la de personas jurídicas lo ha hecho en 28,9%. Y es justo en este último componente donde más modificaciones de tasas ha habido en los últimos años.

La última vez que tuvimos recaudaciones similares por IR e IGV fue en el 2009. Pero desde entonces, el aporte del IGV a la recaudación ha subido (de 56,1% a 58,2%), mientras que el del IR a empresas ha caído (de 23,3% a 22%). Si en estos años no hemos retrocedido, por lo menos lo parece.

(Sobre la columna del lunes pasado, me hicieron notar –y lo agradezco– que la posibilidad de aportes voluntarios al fondo para acelerar la jubilación no es para el régimen extraordinario, sino para el regular. Es decir, la trampa tiene un efecto adverso sobre el sistema incluso mayor que el que advertía).