Cinco lotes dejaron de producir en esta región desde febrero. Para evitar que los conflictos sociales causen más estragos, hace falta capacitar a funcionarios públicos y pobladores, así como mejorar su calidad de vida con programas como Cunamás y el Plan de Cierre de Brechas. Escribe Liseth Manrique.
Mientras las poblaciones rurales reclaman la presencia del Estado, las empresas petroleras ya están presentes en las zonas más remotas del Perú. Sin embargo, la relación empresa-población no siempre es la mejor. Muchas veces los proyectos petroleros son la plataforma propicia para manifestar la frustración que siente la población sobre reclamos insatisfechos y el olvido por parte del Estado.
¿Cómo se puede revertir esta situación? El éxito de los proyectos petroleros dependerá en mayor medida del cumplimiento de sus compromisos socioambientales y de que la población logre el desarrollo sostenible. Cualquier otra opción, no será viable.
Para lograrlo, es necesario trabajar en su empoderamiento. La promesa de los proyectos petroleros es el desarrollo y la mejora en la calidad de vida, sin embargo en la realidad vemos que esto no se logra. Es por ello urge un nuevo enfoque en el que el Estado participe y que las empresas petroleras y la población jueguen un nuevo rol.
LA CAPACITACIÓN ES CLAVE
El Estado debe capacitar a sus servidores públicos para gestionar y ejecutar proyectos de manera eficiente y para ello podrían contar con las empresas locales.
Con la finalidad de que el canon no se desperdicie, el primer pilar para su empoderamiento es la capacitación de la población para auditar a los servidores públicos. Por ello, es necesario un programa de capacitación no solo para los pobladores, sino para las autoridades decisoras y ejecutoras.
Los conflictos sociales son, lamentablemente, una moneda frecuente que rodea a todas las actividades extractivas en el Perú, como es el caso de la explotación petrolera.
CALIDAD DE VIDA
El segundo pilar es brindar a la población las condiciones básicas de calidad de vida que les permita participar en estas capacitaciones y ser representantes efectivos.
El primer frente es combatir la anemia infantil, también el establecimiento en todas las localidades donde faltan programas como Cunamás para apoyar a las madres y brindar soporte a los centros de salud, así como promover los derechos de la población, principalmente de los más vulnerables.
También, brindar oportunidades de estudio y becas a los jóvenes de las comunidades para que puedan desarrollar su potencial y darles las condiciones necesarias (transporte, alojamiento, alimentación, becas, etcétera). En este aspecto, es de crucial importancia la anunciada implementación del Plan de Cierre de Brechas.
MEJORAR LA PRODUCTIVIDAD
El tercer pilar es consolidar y potenciar las capacidades de los hombres y mujeres en sus actividades económicas para mejorar su productividad, no solo de campo sino con una proyección hacia el mercado nacional, y no solo local, para lograr su independencia de los proyectos petroleros.
(*) Liseth Manrique es directora de la consultora GEMA.