"Mamá multitasking", por Jimena de la Quintana
"Mamá multitasking", por Jimena de la Quintana
Jimena De La Quintana

Ser mamá es exigente. Se requieren muchas habilidades y se asumen muchas responsabilidades. Uno llega a reinventarse, para tratar que todo encaje: la madre, mujer, esposa y profesional.

No es tarea fácil. Levantarse temprano, llevar a nuestro hijo al colegio, ir a trabajar , resolver lo que hay que resolver, ir de regreso a casa, parar por algo que hace falta para el almuerzo del día siguiente o la lonchera, llegar a casa y jugar con tu hijo (sonreír aunque estés cansada), darle de comer, bañarlo, contarle un cuento, acostarlo, hacerlo dormir (y levantarte asustada una hora después porque te quedaste dormida tú también), seguir trabajando porque el día no te alcanzó, compartir con tu esposo (a quien no viste en el día), leer circulares del colegio para saber qué “tarea” nos dejaron a los papás, dormir (poco) y despertar nuevamente. Si estamos casadas compartimos estas responsabilidades, si no, allí uno va sola.

No podemos ponerle un precio a ser madre, pero más allá de hacer todo por amor  y con extrema felicidad, no está de más recordar que el trabajo no remunerado suele ser poco valorado. Las madres que trabajamos somos reconocidas a través del salario; pero aquellas que lo hacen en su hogar suelen ser mujeres invisibles, como lo escribí en una columna no hace mucho. Para darle un poco de visibilidad a esta labor no está de más traducirla en cifras. 

Según la aseguradora norteamericana Insure, que cuantifica algunas de las actividades de las  madres de EE.UU. en sus hogares, si estas cobraran ganaría un sueldo anual de US$65.284.  

En el Perú no sabemos cuál es el valor generado por el trabajo no remunerado de las mujeres en sus hogares. Existe una ley que incluye el trabajo no remunerado en las cuentas nacionales, pero no se aplica, pues no existe presupuesto asignado.

Según la Primera Encuesta Nacional de Uso del Tiempo, ENUT 2010 (INEI) las mujeres dedican 39 horas con 28 minutos a la semana al trabajo doméstico no remunerado y si tienen un trabajo pagado no reducen mucho el tiempo que le dedican a las actividades domésticas. Aquí no hay democracia que valga, las madres estamos sometidas al autoritarismo que marca el maravilloso tiempo en nuestro hogar y con nuestros hijos. Nunca está de más que la sociedad valore estas horas bellas pero intensas.

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