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"Marvel, la fábrica de éxitos", por Gonzalo Carranza

“El desafío de Marvel parece ser no encasillarse en las nuevas reglas que la propia empresa creó”

Black Panther

Black Panther. (Foto: AP)

¿Cómo nacen los grandes éxitos empresariales? Muchas veces de maneras insospechadas. Prueba de ello es el estreno de “Black Panther”, la última entrega de Marvel. La película llega acompañada de una enorme expectativa de taquilla, críticas favorables y una emblemática portada en la revista “Time”.

No solo promete ser un ‘blockbuster’ por mérito propio, sino que también anticipa la llegada de “Avengers: Infinite War”, el proyecto que juntará a todos los protagonistas del universo cinemático de Marvel, esa máquina de hacer miles de millones de dólares en taquillas, juguetes y merchandising.

Un universo, cuyos derechos cinematográficos fueron ofrecidos por Marvel a Sony Pictures en 1998 por apenas US$25 millones. Una propuesta que hoy luce irresistible, pero que Sony rechazó. Los personajes ofrecidos eran algo así como la banca de suplentes de los superhéroes, y Sony solo tenía ojos para el niño mimado de la familia Marvel, Spiderman. Dejó ir a Iron Man, Thor, Hulk, Capitán América y también a Black Panther.

La anécdota la reveló esta semana “The Wall Street Journal”, que publicó un adelanto del libro “The Big Picture”, de Ben Fritz, el cual analiza las guerras comerciales y artísticas por el futuro del cine.

Cuenta el artículo que la situación de Marvel por entonces era desesperada. Acababa de salir de la quiebra y necesitaba efectivo a gritos. Descartada su apuesta por vender los derechos de aquellos personajes, Marvel se endeudó para producir sus propias películas.

Para decidir el personaje que protagonizaría su primera cinta, hizo un ‘focus group’ con niños, cuyo objetivo nada tenía que ver con el potencial de taquilla: era dilucidar qué superhéroe generaría las mayores ventas de juguetes. La respuesta: Iron Man.

El actor principal (Robert Downey Jr.) el director (Jon Favreau) y el diseño de producción de algunas escenas emblemáticas de la primera entrega de la saga de Tony Stark se decidieron bajo la premisa de minimizar costos. La cinta, estrenada en el 2008, fue un éxito total. Dos años después, Disney compró Marvel por US$4.000 millones.

“Marvel Studios rompió todas las reglas del viejo Hollywood en su camino a liderar la industria”, resume Fritz. “Aquí tenemos una compañía sin experiencia, cuyo CEO pensaba que invertir dinero en el mejor talento era un desperdicio, creando un hit tras otro”.

Diez años después del primer Iron Man y 20 después de haber mantenido a regañadientes los derechos cinematográficos de sus superhéroes segundones, el desafío empresarial de Marvel-Disney parece ser no encasillarse en las nuevas reglas que la propia empresa creó para la industria. Dicen las críticas que con “Black Panther’ avanza en ese camino. Habrá que verla.

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