Por Fiorella Gil Mena

Cuando un grupo hotelero decide salir a competir al sector gastronómico, ya no se trata solo de servir buena comida, se trata de construir identidad, generar destino y asumir el riesgo de jugar en una liga distinta. Eso es lo que está haciendo el grupo hotelero Intursa con Nodo, su brazo gastronómico, que reúne nueve conceptos —desde un ‘food hall’ de 1.500 m² hasta bares clásicos y ‘rooftops’— bajo una lógica empresarial propia y con ambición de largo plazo.

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