Foto: Archivo)
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Juan Manuel Saldarriaga

"El petróleo es cosa de hombres”. Tal fue la justificación que esgrimió la ex presidenta de Argentina, Cristina Fernández, cuando quiso explicar la ausencia de mujeres en el directorio de la estatal YPF,
siete años atrás. 

Hoy, la petrolera argentina cuenta con una directora en su mesa de doce directores, es decir, el 8% del total

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Ese es, aproximadamente, el índice de participación femenina en los directorios de las empresas energéticas de Latinoamérica y el Caribe, según un reciente estudio de la consultora EY.

Un número que aumenta a 9% en el caso de los principales cargos ejecutivos (los CEO y presidentes) y a 17% en el caso de los equipos senior de gerencia. 

Beatriz de la Vega, socia líder de energía de EY, apunta que estos resultados pueden extrapolarse al Perú, donde es más común ver mujeres al mando de empresas eléctricas (utilities) y de hidrocarburos. Sin embargo, hay aún mucho por hacer. 

Fuente: EY, Irena, WEF
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¿MUNDO DE HOMBRES?
Según un estudio reciente de BCG, el sector hidrocarburos tiene uno de los más bajos porcentajes de participación femenina entre todas las industrias: 22% (solo superado negativamente por construcción, con 11%). De allí los esfuerzos mundiales por mejorar este panorama. 

En Gran Bretaña, por ejemplo, la asociación POWERful Women alerta que las mujeres ocupan apenas el 13% de los asientos directorales en las compañías de energía británicas, un avance de dos puntos porcentuales respecto al 2017. 

Esta queja ha motivado que Shell, Orsted y Scottish Power suscriban una nueva iniciativa para incrementar el número de mujeres en sus gerencias media y senior. 

También Arabia Saudí, que no se destaca por su trato democrático hacia las mujeres, ha divulgado planes para contratar a más trabajadoras en sus compañías petroleras. 

Una de ellas, Saudi Aramco, ha ido más allá, designando a una mujer en su directorio por primera vez en sus 85 años de historia. 

Fuente: EY, Irena, WEF
Fuente: EY, Irena, WEF

En el Perú, señala De la Vega, hay empresas de energía que están incorporando planes para reducir las brechas de género. Es el caso de Coga, operador del ducto de Camisea; de Schlumberger, la compañía de servicios petroleros más grande del mundo; y de muchas empresas británicas, que ‘esponsorean’ la participación femenina. 

Otras, como Peru LNG, Geopark, Kallpa, Termochilca y el Parque Eólico Tres Hermanas, destacan por tener a mujeres liderando sus destinos. Para muchas de ellas, sin embargo, no ha sido una tarea fácil. 

“Desde que empecé mi vida laboral en el sector hidrocarburos, noté que era un mundo principalmente de varones”, donde “parecía imposible que una mujer abogada pudiera crecer profesionalmente”, cuenta Luisa María Aybar, gerenta general de Perú LNG. 

No obstante, asegura que “sí es posible que una mujer pueda desarrollarse profesionalmente en este sector”. 

Fuente: EY, Irena, WEF
Fuente: EY, Irena, WEF

WOMEN IN ENERGY
Precisamente, para promover la participación femenina en el sector energético peruano, la Sección Lima de la Sociedad de Ingenieros de Petróleo (SPE) creó el capítulo Women in Energy, en abril pasado. 

Se trata de una iniciativa a la que están convocadas no solo las profesionales de petróleo y gas, también las de electricidad y energías renovables. Ello como parte de la decisión de la SPE de incorporar las energías limpias en su portafolio. “El objetivo de nuestra organización es reducir la brecha de género y dejar de ser vista como una organización petrolera, para ser identificada como una de energía”, apunta De la Vega. 

Esta nueva identidad es, posiblemente, una de las mejoras bazas que tiene la industria para atraer a más mujeres a su entorno. 

De hecho, la Agencia Internacional de Energías Renovables (Irena) acaba de reportar que este sector emplea 11 millones de personas, de las cuales el 32% son mujeres, un índice que supera al de mujeres contratadas en petróleo y gas (22%). 

Esta apertura hacia las energías limpias formaría parte de la solución. Como también el educar a las niñas y adolescentes en la importancia de la energía, una tarea que viene desarrollando Women in Energy. 

Igualmente trascendental sería incorporar el concepto de igualdad de género dentro de los valores esenciales de la empresa, como propone Katie Mehnert, CEO de Pink Petro. 

“El problema es que muchos CEO hablan de la igualdad de género como una prioridad y no como un valor. Y no se trata de una diferencia semántica, porque cuando uno valora algo no solo se refiere a ello como una meta sino como parte de una cultura que influencia todo lo que uno hace”, apunta.

Fuente: EY, Irena, WEF
Fuente: EY, Irena, WEF