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Viveros de escala: Los factores que frenan este negocio millonario

El negocio de los viveros de escala ha evolucionado junto a la agroexportación en busca de más valor. La informalidad y los vacíos legales frenan su despegue al mundo

Seis productos impulsarán las agroexportaciones al 2021 - 1

La frontera agrícola exportadora del 2021 –los miles de hectáreas que se espera que reportarán ventas de más de US$10.000 millones ese año– está en pleno desarrollo en invernaderos y casas mallas en la costa peruana. Estos desarrollos pertenecen a compañías dedicadas a la implementación de viveros de escala, desde los cuales se dedican a la provisión de semillas y plantines para abastecer a la agroexportación moderna.

De hecho, el negocio de viveros no solo ha crecido a la par del ‘boom’ agroexportador, sino también que en muchos sentidos lo ha impulsado durante las últimas dos décadas.

Se trata de un negocio moderno, con tecnología de punta, que demanda inversiones anuales constantes, en su mayoría costeadas con recursos propios. El valor agregado ha sido el factor evolutivo del rubro.

“Por un tema de seguridad financiera, se buscan cultivos de mayor retorno”, dice Santiago Fumagalli, gerente de producción de SF Almácigos, con operaciones desde hace 36 años en el Perú.

De hecho, hoy los empresarios del agro enfrentan nuevos desafíos, como la menor disponibilidad de mano de obra, por lo que buscan cultivos que sean más fáciles de manejar, con mayores rendimientos por hectárea y mayor calidad estética y en sabor. En este contexto es que aparecen las variedades patentadas en los viveros de escala.

“El negocio (de las patentes) es un triángulo: el agricultor y el representante de la patente se ponen de acuerdo y luego nos solicitan la cantidad de plantines”, explica Mercedes Auris, fundadora del vivero Los Viñedos y quien asumió el riesgo de impulsar la uva de mesa cuando en el sector aún se recordaban los estragos de la plaga de la filoxera en la uva pisquera.

Según la empresaria, hoy existen unas cincuenta variedades patentadas de la fruta de cinco casas semilleras extranjeras. Este material genético es demandado actualmente por los productores para reemplazar a la devaluada uva Red Globe. En el 2017, esta variedad ocupaba el 50% del área de uva de mesa exportable, pero este año bajó al 48%, según Provid.

Los productores que poseen patentes pagan al desarrollador una comisión por planta y otra por el valor de las exportaciones, amplía Auris, sobre el modelo de negocio. En algunos casos se establecen derechos de exclusividad para producir y exportar, añade. En cítricos y arándanos también se está yendo hacia las patentes bajo el mismo modelo de negocio. De los primeros, se demanda sobre todo mandarina, de variedades fáciles de pelar, sin semillas y muy dulces.

A ello se ha sumado recientemente el apetito por la lima y el limón verde, explica Luis Alayza, propietario del Grupo Arona. En el berry, se buscan frutos más grandes, dulces y que mantengan mejor la consistencia en tránsito que la Biloxy, la variedad libre de patentes con la que partió este ‘boom’. Se demanda asimismo plantines para atender mercados específicos.

El vivero peruano Inkas Berries está trabajando en el desarrollo de este tipo de variedades. Así, ha desarrollado junto a la Universidad de Georgia la variedad Salvador, para Asia y prepara otra para Reino Unido. “Queremos lanzar una variedad por mes”, dice Carlos Gereda, su gerente general.

Solo la palta y el mango siguen creciendo hasta ahora con variedades libres, por las que no hay que pagar derechos de propiedad intelectual. En palta, que crece en miles de hectáreas en la costa y en la sierra, aún no hay suficientes indicios que animen a los viveros de escala a comprar patentes, dice Auris.

Aun así, con el soporte genético de su socia, la comercializadora y desarrolladora sudafricana Westfalia, Camet Trading ha comenzado a ensayar las variedades licenciadas Carmen, Gem, Lamb Hass y Maluma. La compañía produce plantines bajo la modalidad clonal para productores, de los que acopia y exporta fruta.

“Los precios de la palta oscilan y hay que estar preparados con la tecnología para producir fruta de calidad y ser competitivos por muchos años”, dice Omar Díaz, jefe de operaciones de la firma.

En mango, el 95% de las exportaciones son de la variedad libre Kent. La fragmentación del negocio (14 mil productores que gestionan unas 28 mil hectáreas) dificulta la incursión en patentes con regalías, dice Juan Carlos Rivera, gerente general de la Asociación Peruana de Productores y Exportadores de Mango (Apem).

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EL POTENCIAL

Los viveros de escala podrían avanzar hacia el desarrollo de variedades locales y su exportación. ¿Qué los frena? Para empezar, la informalidad, coinciden las fuentes.

Según Mario Ojeda, gerente general de Farmex, en la costa existe un centenar de viveros, de los cuales 40% poseen algún tipo de certificación para el mercado externo. En el Instituto Nacional de Innovación Agraria solo hay registrados 12, reconoce su jefe, Miguel Ángel Barandiarán. Explica que mientras no haya una normativa específica legal, el INIA no está facultado para certificarlos.

En efecto, recién el año pasado se aprobó el reglamento de viveros para frutales, del cual derivarán normas para cada cultivo. Hacia el tercer trimestre de este año estarán listos los de palta y cítricos, dice.

Los ‘viveristas’ esperan las normas. “Tenemos interés de una empresa chilena en yemas de una variedad de mandarina. Para esto, necesitamos una certificación sanitaria de un programa de viveros”, indica Alayza.

Gereda, que exportó plantines in vitro a México, tras gestionar autorizaciones del Senasa y la Sociedad Nacional de Industrias, coincide en la facilidades que esto representaría. 

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MÁS ALLÁ DEL BICENTENARIO

Los viveros ya viven el Perú posbicentenario. A eso se refiere Santiago Fumagalli, de SF Almácigos, cuando dice que “el arándano no llegará al 2021”. Refiere a la presión hacia abajo de los precios del berry, por el incremento de volumen en la ventana de producción peruana. Y deja entrever -sobre todo- su perspectiva del negocio y la urgencia para encontrar nuevas oportunidades.

Al respecto, la opinión es unánime entre las fuentes consultadas para este informe: se vienen el kaki, la cereza y los frutos secos. El primero, en España avanza a paso de gigante, desplazando a mandarinas y naranjas, con un precio tres veces superior. En el Perú, Alayza se prepara para importar plántulas madre para producción de semilla.

De la cereza, se conocen plantaciones en Cusco, en la costa ya hay instaladas en pequeña escala y se acaba de hacer público el ingreso de material importado para la costa norte. Entre los frutos secos, lidera el pecano, del que se verá un recambio varietal en los próximos años.

Además, se está ensayando la macadamia, conocida como la nuez más cara del mundo, y la almendra. Una docena de cultivos más está en la canasta.

“El reto es adelantar a los productores lo que se viene y que no pase lo mismo que con la uva”, advierte Henry Huamán, gerente general de Agronegocios Génesis. Alude a los sobrecostos que ha generado el recambio de uva Red Globe por variedades patentadas. “Para nosotros es un punto crítico estar adelante”, remata.

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