(Foto: Bloomberg)
(Foto: Bloomberg)

Tranquilo. No te alteres. Este no va a ser otro artículo más de los cientos y cientos de artículos sobre el . No voy a hablarte de la importancia de las redes sociales, las generaciones millennial, Z, o la que está a punto de ser bautizada con otro nombre o letra. No te voy a estresar contándote sobre alguna nueva plataforma que ni conoces y por ende hacerte sentir que estás viejo, desfasado y prácticamente siendo un paria digital perdiéndote de espectaculares contenidos donde tu marca debería participar.

Tampoco te voy a dar consejos sobre formatos para You Tube, Snapchat, Instagram, Pinterest, Facebook, Twitter, LinkedIn… ¿me falta alguna? Tampoco de que la TV, la radio y que todos los medios impresos ya están muertos (cosa que es categóricamente falsa).

Tranquilo, por lo menos esta vez no. Además, el punto ya está hecho: lo digital llegó y nunca se va a ir. De hecho luego de la TV, ya es el medio de mayor inversión en el Perú (50% y 17%, respectivamente).

Mi intención es más bien ratificar una verdad antigua sobre este moderno espacio que no deja de evolucionar y cambiar como es el espacio digital. Si las acciones digitales no parten de una verdad humana, de un ‘insight’ genuino y relevante, no hay post, ni tuit, ni viral que reviente las redes. Nunca olvidemos que la tecnología es el medio y no el fin. Esto lo volví a validar en una simpática charla esta semana como parte de las actividades del Festival Iberoamericano de Publicidad (FIAP) que se llevó a cabo en Buenos Aires. El martes en la tarde fui a escuchar a una ‘celebrity’ digital argentina llamada Belu Lucius. Es un fenómeno internacional con más de un millón de seguidores en Instagram y más de 160 mil en Twitter. Las marcas se pelean por estar a su lado, algo que no es fácil ya que, a sus 30 años, se toma muy en serio su rol de influenciadora (como no toma, ha rechazado ofertas muy atractivas de marcas de licores). En su charla ante profesionales de la publicidad, y muchos fans, María Belén (que es su verdadero nombre) detallaba cómo llegó a convertirse en el fenómeno que es y cómo se mantenía.

Me esperé una charla bien técnica de cómo usar las redes sociales, detalles de herramientas, formatos, etc., indispensables de dominar para conseguir este nivel de alcance y ‘engagement’. Sin embargo, me topé con una chica común y corriente, muy simpática y con un sentido del humor espectacular, sin miedo de burlarse de sí misma.

Cuando llegó el momento de las preguntas, la que más me gustó fue aquella que le pedía divulgar las técnicas y secretos digitales que la llevaron a tener esa legión de fans. Y ella respondió: “Nada complicado. Solo soy yo. Tal cual. Genuina. Honesta. Y estoy segura de que lo que me pasa a mí le pasa a millones de personas que se identifican y aprenden a reírse conmigo de esas cosas”. Y es tal cual. El video en el que habla de su celulitis sobrepasó el millón de vistas en menos de 24 horas y ¡hasta llegó a los medios masivos! ¡Hoy ya pasó los 2 millones y tiene más de 10 mil comentarios! ¡La envidia de cualquier marca!

No dudo de que hay que estar al día con todo lo nuevo, pero no olvidemos que lo que te va a asegurar el éxito es una idea, una verdad humana que conecte. El famoso publicista David Droga lo dice: “Hoy tenemos en frente más interrupción e intrusión que historias humanas que te muevan”. Lo digital llegó para quedarse, pero si no es humano, va a ser simplemente una interrupción.

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