¿Cómo prever una crisis empresarial? (Foto: iStock)
¿Cómo prever una crisis empresarial? (Foto: iStock)
Redacción EC

¿Se pueden evitar las ? Un estudio publicado por la HEC Paris Business School revela que las compañías, sistemáticamente, fallan en detectar y actuar ante los signos más tempranos que alertan sobre un problema inminente.

El reporte fue desarrollado por Pablo Martin de Holan, decano del campus de Qatar de la escuela de negocios francesa, y describe los errores de los ejecutivos, así como un curso de acción para corregirlos.

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Las crisis son generalmente precedidas por un rastro de signos tempranos de alerta, pero los gerentes suelen pasarlas por alto, perdiendo una ‘ventana de recuperación’ cuando se pueden hacer cosas para prevenir las peores consecuencias de al crisis”, indicó el experto. “No obstante, hay fuertes corrientes que evitan que las compañías y gerentes respondan a estas señales, incluso cuando creen que representan amenazas reales”, añadió.

Estos signos suelen indicar cambios significativos en el ambiente que se desvían de las tendencias vigentes, pero que aún no habrían alcanzado un nivel que requiera acción inmediata. El peligro de ignorarlos o subestimar su impacto es que las compañías bajan su guardia hasta que ya es demasiado tarde para reaccionar.

El estudio identifica tres motivos principales por los que las empresas no atienden estos síntomas:

  • Ignorar: Muchos negocios y personas tratan estos signos de alarma como “ruido” y los ignoran porque no son compatibles con su experiencia previa. “Un banquero habló del riesgo en función a la memoria: si no has visto algo ocurrir antes, no lo reconoces como un riesgo”, señaló Martin de Holan.
  • Desestimar: A veces se identifica un elemento de alarma, pero se desestima, basado en nuestras experiencias presentas o pasadas. Según el reporte, muchas compañías prefieren enfocarse en ventajas de corto plazo, en lugar del daño potencial a largo plazo que podría generar el ignorar estas señales.
  • Minimizar: Incluso si las organizaciones reconocen la importancia de estas señales, suelen minimizar la magnitud de sus potenciales consecuencias y retrasar una respuesta, creyendo que la inacción no resultará en daño alguno para su negocio.

El reporte también concluye que los ejecutivos pueden superar su instinto para ignorar, desestimar o minimizar al adoptar una mentalidad que considere la información incómoda o que contradiga la visión del mismo individuo.

El estudio de la universidad francesa también explica, en tres pasos, cómo actuar cuando se prendan las alarmas.

Primero, reconocer las “trampas de atención”, que nos distraen de notar las señales. Esto ayudará a incrementar sus chances de detectar tendencias crecientes.

Las compañías deberían tratar de resistir la necesidad de priorizar problemas urgentes cotidianos, sobre los planes a largo plazo. En otras palabras, se podrían organizar reuniones que motiven a la gente a compartir su punto de vista, sin importar que tan poco realistas sean. Si terceros son invitados a estas reuniones y comparten las tendencias emergentes de otras empresas o sectores, los efectos positivos se verían magnificados.

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Segundo, amplificar las tendencias que haya identificado, involucrando a miembros del equipo en ejercicios de planeación de escenarios donde varias situaciones hipotéticas sean creadas y evaluadas.

Este es un paso más delicado, ya que no necesariamente tendrá un buen costo-beneficio el amplificar y desarrollar cada señal mínima. Sin embargo, al prestar atención a anomalías y reportes, puede elaborar una lista de “trending topics” sobre estos signos débiles de alarma. Así se puede identificar qué signos aparecen más frecuentemente o tienen un riesgo más elevado.

El paso final sería modelar el impacto de estas tendencias emergentes a través de simulaciones u otras herramientas similares. Esto ayudará a la organización a probar su resiliencia a los potenciales escenarios que hayan sido identificados.

En esta fase, el “qué pasaría” se convierte en “qué tan grave” y debería ayudar a los ejecutivos a dejar de imaginar si algo es posible para evaluar activamente el impacto de estos escenarios, y definir las acciones correctas a tomar, si es que la crisis llega a ocurrir.

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