Innovación
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Viviana Gálvez Cordova

En el Perú, de cada 5.000 personas en edad de trabajar solo una se dedica a la investigación. Esto pese a que invertir en y desarrollo (I+D) es clave para alcanzar un mayor nivel de desarrollo económico, explica Gustavo Yamada, director del Centro de Investigación de la Universidad del Pacífico.

En el Perú, el gasto en innovación y desarrollo alcanza el 0,11% del PBI, mientras que el promedio de los países de la Alianza del Pacífico
–México, Chile, Colombia y el Perú– es de 0,30% del PBI. Así lo demuestra el I Censo Nacional de Investigación y Desarrollo 2016, realizado por el INEI.

Pero, ¿qué es realmente el rubro de I+D, y qué sectores pueden sacarle mayor provecho?

“La biodiversidad y la minería, por ejemplo, son sectores en los que está probado que el Perú tiene muchas ventajas competitivas y que inversiones en innovación y desarrollo pueden generar todavía mucha más productividad”, explica Yamada. Agrega que la gastronomía está mostrando cuánto se puede hacer con investigación científica aplicada a actividades productivas concretas.

Pese a su importancia, los esfuerzos para fomentar I+D en el Perú son aún incipientes.

PRIMEROS PASOS
El bajo nivel de desarrollo no solo se evidencia en el nivel de inversión en I+D –en el 2015 sumó S/518 millones según el censo del INEI– sino también en que recién se haga por primera vez un diagnóstico en el ámbito nacional y que, además, este no haya incluido a las empresas privadas.

A la fecha, el INEI solo ha evaluado la innovación en el sector manufacturero a través de una encuesta aplicada a 1.684 empresas, que representa alrededor del 0,11% del total de empresas formales en el país. Según dicho estudio (Encuesta Nacional de Innovación en la Industria Manufacturera 2015), el 61% de las empresas encuestadas realizó actividades de innovación en ese año.

RECURSOS DESEADOS
El 58,6% de los centros de investigación censados por el INEI y el 37,3% de las empresas manufactureras encuestadas señalan que el principal factor que obstruye el desarrollo de investigación en el país es la falta de recursos financieros.

En esa línea, la política dada por el gobierno anterior frente a este déficit fue otorgar un beneficio tributario, gestionado por el Concytec, que reconoce hasta el 175% de deducción del Impuesto a la Renta para las actividades de innovación efectuadas por las empresas.

Pero en la práctica las empresas beneficiadas por esta medida durante el 2016 no han sido muchas: cinco empresas y 12 iniciativas aprobadas.

“La ley solo tiene un año y se trata de procesos que tienen que ir madurando. Además, actualmente, Concytec está sin presidente y eso también ha generado cierta inestabilidad”, comenta Sergio Rodríguez, director de Innovación del Ministerio de la Producción (Produce).
Cabe recordar, también, que desde hace 10 años el Estado concursa fondos para proyectos de innovación y en este período se han financiado más de 2.000 proyectos por más de S/500 millones.

En este marco, el Produce lanzó ayer un concurso para cofinanciar soluciones innovadoras frente a desastres naturales –un fondo de más de S/7 millones– y tiene previsto destinar S/400 millones para los próximos cuatro años.

Rodríguez precisa que este tipo de fondos no tiene como objetivo a las grandes empresas –las cuales prefieren las deducciones tributarias–, sino a las microempresas, pequeñas y medianas empresas.
El funcionario detalla que las compañías no necesariamente presentan proyectos orientados a innovar.

“Muchas empresas postulan proyectos básicamente con el fin de adquirir maquinaria para usarla en sus líneas de producción o su planta, por ejemplo, y ese no es el objetivo, sino desarrollar un nuevo producto o nuevo proceso”, explica Rodríguez.

SINERGIAS
Otro de los problemas que afronta el Perú es la dificultad que tienen las empresas para encontrar a los trabajadores con el perfil que requieren.

“En el Perú ha habido mucho divorcio tanto en la formación de los estudiantes, como en las necesidades de desarrollo tecnológico. En el mundo hay una relación mucho más estrecha entre universidades y empresas. Eso también tenemos que motivar bastante”, comenta Yamada.

España es un ejemplo de esto. “Ahí hay una relación muy estrecha, al extremo de que muchos de los investigadores realizan estudios por encargo de las empresas privadas”, comenta Segundo Seclén, de la Universidad Cayetano Heredia (UCH).

Una mayor cantidad de investigadores en el país también depende de la cantidad de profesores a tiempo completo que tengan las universidades, opina Seclén. Por ejemplo, la Universidad del Pacífico hace que sus profesores en este régimen dediquen el 50% de su tiempo a trabajos de investigación. En el caso de la UCH, son dos o tres profesores de medicina a tiempo completo de un total de casi 600 profesores.

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