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Lima y regiones de la costa lideran competitividad

El IPE presenta su quinto informe de Índice de Competitividad Regional 2017. Cajamarca y Loreto se mantienen como las regiones del país menos competitivas por tercer año consecutivo

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 Según el IPE, la región más competitiva es Lima, seguida por Moquegua y Arequipa. (Foto: El Comercio)

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El desarrollo económico y social de los últimos 15 años ha sido descentralizado, pero no uniforme. Para entender las diferencias regionales de los últimos años y algunas tendencias de crecimiento y pobreza, el Instituto Peruano de Economía (IPE) presentó, por quinto año consecutivo, la última edición del Índice de Competitividad Regional (Incore). Dicho índice evalúa 45 indicadores agrupados en seis pilares: Entorno económico, Infraestructura, Salud, Educación, Laboral e Instituciones.

Según el Incore 2017, la región más competitiva es Lima, seguida por Moquegua y Arequipa. Estas tres regiones mantienen el mismo orden en el podio por quinto año consecutivo. El tercio superior de la competitividad está compuesto únicamente por regiones de la costa, siendo las cinco primeras de la costa sur (Tacna e Ica completan la lista). Por otra parte, Loreto y Cajamarca continúan siendo las regiones menos competitivas por tercer año consecutivo.

Además, los resultados del Incore demuestran que existe una relación importante entre la competitividad y el desarrollo económico y social. Las regiones más competitivas son las de mayor crecimiento económico acumulado entre el 2001 y el 2015, mientras que casi todas las regiones menos competitivas son también las de mayor incidencia de pobreza.

Más allá de la consolidación de las tres regiones más competitivas, la persistente y baja competitividad de las dos últimas es relevante porque cada vez parecen alejarse más del promedio nacional. Según el Incore 2013, sobre 10 puntos posibles, la diferencia en el puntaje que obtuvieron Loreto y Cajamarca respecto de la media fue de 1,6 y 1,0 puntos, respectivamente. En la edición 2017, dicha brecha se amplió a 1,8 para ambas regiones.

LORETO Y LA CONECTIVIDAD
El pilar Infraestructura es uno de los componentes más débiles de la competitividad de Loreto. Ello se explica, principalmente, por su difícil ubicación geográfica con relación al resto de regiones en términos de conectividad. En las últimas cinco ediciones del Incore, Loreto se mantuvo en el último lugar de dicho pilar porque registra las tasas más bajas de electrificación y acceso al agua potable, y es la tercera región con el menor servicio de alcantarillado y de continuidad en la provisión de agua potable.

Hay ciertos visos de mejora. Por un lado, según información de Osinergmin, el proyecto de Línea de Transmisión 220 kV Moyobamba-Iquitos iniciaría operaciones comerciales en el 2019 y permitiría que Loreto se conecte al Sistema Eléctrico Interconectado Nacional (SEIN). Además, según Fernando Meléndez, gobernador regional de Loreto, se piensa expandir el uso de energía fotovoltaica o solar en zonas rurales, principalmente de frontera. Asimismo, indica que el Ministerio de Vivienda asumiría la administración de la EPS de Iquitos (Sedaloreto), intervenida por corrupción de la administración pasada.

CAJAMARCA Y LA PRODUCTIVIDAD
El pilar Laboral es el más débil de Cajamarca y su desempeño se deteriora con cada nueva edición del Incore: pasó del puesto 19 en la edición 2013 al puesto 23 en la edición 2017. Además, en 6 de los 7 indicadores de dicho pilar, la región se ubica, consistentemente, entre las últimas 5 posiciones.

El panorama es negativo: Cajamarca cuenta con la fuerza laboral menos educada (solo el 15% cuenta con educación superior, frente al 32% nacional), que incide en que sea la penúltima entre las regiones con empleo adecuado (26% frente al 51% nacional) y la tercera con mayor empleo informal (88% frente al 72% nacional). Cajamarca, además, es la penúltima región en cuanto a los ingresos laborales mensuales (S/806 frente a S/1.791 nacional). La deficiente situación laboral se relacionaría con la alta proporción de trabajadores que se dedican a la actividad agropecuaria (55,9% de la PEA del departamento) y, sin embargo, solo producen aproximadamente el 5% del producto regional.

La mejora de la productividad se puede lograr a través de una mayor acumulación de capital humano. En Cajamarca, sin embargo, a pesar de haber contado con ingentes recursos del canon minero, los pilares de Educación y Salud también son muy débiles: en los últimos 5 años, no logró salir del último tercio en ninguno.

Al respecto, Juan Carlos Mondragón, presidente de la Cámara de Comercio de Cajamarca, indica que la reactivación de la inversión privada y pública es clave para que Cajamarca avance en competitividad regional. Para mejorar la productividad agrícola, indica Mondragón, es importante seguir promoviendo la asociatividad productiva e impulsar las iniciativas privadas de innovación en productos de alto valor agregado (como los frutos orgánicos), junto con la mejora de la red vial departamental para acercar al mercado.

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