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Lucho Quequezana: Las notas musicales del desarrollo

Entender y retar el mercado musical fue esencial para que Cabina Libre gane en el 2016 el premio Creatividad Empresarial

Lucho Quequezana

Unos de los objetivos de Quequezana es acercar al público a la música y mostrarle lo que significa dedicarse a ella. (Foto: El Comercio)

Lucho Quequezana

Lucho Quequezana nos recibe en el cuarto piso de un antiguo edificio en Miraflores, donde se ubica su estudio Cabina Libre. En este lugar, lleno de instrumentos y texturas, el músico compuso Kuntur, su primer disco que triunfó como el más vendido en el 2011 en el ámbito nacional, superando a otros artistas y grupos internacionales como Coldplay, Adele y Justin Bieber. Y mientras que el género musical de estos últimos variaba entre el rock y el pop, la música de Quequezana destacaba por tener una producción netamente instrumental. Sin letras; sin voces.

El éxito del músico también se percibe a través de otras plataformas, como en el caso de su último espectáculo, Ludofónico, en el que reunió a más de 10 mil espectadores en el 2016. Ese mismo año, Quequezana y su equipo ganaron el premio Creatividad Empresarial en la categoría Cultura, Arte y Diseño, por promover la música peruana y acercarla a la gente de manera interactiva. Pero el artista es consciente de que todos estos logros no ocurrieron por arte de magia.

LOS PRÓXIMOS PASOS
Junto con su hermano, Alfredo, Quequezana fundó Cabina Libre a mitad de los noventa. “Él armó una computadora y una consola y fue así como empezamos a componer”, recuerda el músico. El proyecto empezó cuando un compañero suyo, con quien estudiaba, le pidió una de sus melodías para ambientar una producción audiovisual. El joven estaba a gusto y, después de él, llegaron más y más clientes. “Nos dimos cuenta de que nuestro producto era bueno, pero el espacio ya nos estaba quedando muy chico”, agrega.

Conforme la demanda por sus melodías fue creciendo, los hermanos entendieron que debían asumir los retos pensando en el futuro. Así, en el 2002, llegó el momento de formalizar Cabina Libre y convertirla en una verdadera empresa.

El camino a seguir para el músico, sin duda, estuvo lleno de dificultades. “¿Cómo podíamos saber nosotros qué era un RUC?”, cuenta Quequezana, quien admite haber estado en la luna al enterarse de que debía empezar a emitir facturas o pagar impuestos como negocio. Todos aquellos aspectos que parecen ser muy lejanos para un artista, pero que son necesarios. Y es este último punto lo que más resalta: la importancia de la autogestión.

“Nuestro concepto marchaba muy bien, pero nuestra vida como un verdadero laboratorio de ideas que se pueden implementar en el mercado o como productores de conciertos fue posible desde la formalización, desde el momento en que existimos y eso no lo hizo nadie por nosotros”, señala el artista.

CONSOLIDACIÓN
Para Quequezana, la tecnología se ha convertido en una importante herramienta de difusión y de interacción para los músicos frente a plataformas que eran de difícil acceso, como la radio. “Antes era una barrera, pero ahora, si quieres escuchar música nueva, el último lugar al que vas a ir es la radio”, menciona.

Con estos avances, el músico apuesta por probar nuevas ideas y, para el futuro, planea convertir Cabina Libre en un espacio especializado para realizar transmisiones en vivo vía Facebook, por donde buscará una mejor interacción con sus seguidores y una manera más rica de mostrar la música.

Y aunque el camino de un artista puede estar lleno de dificultades, lo más importante, indica, está en seguir pedaleando. “Hay una frase que nos acompaña: ‘No es que a la gente no le guste, sino que no han tenido la oportunidad de escucharlo’. Y por eso, lo mejor que le ha podido pasar a un músico ahora es la tecnología”, puntualiza.

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