¿Es Uber tan rentable como innovador?
¿Es Uber tan rentable como innovador?
Marcela Mendoza Riofrío

Es una app que vale nada menos que US$70 mil millones. Está muy concentrada en el lanzamiento de los autos sin chofer para el 2021, acaba de ser portada en “The Economist” y atiende como mínimo 5 millones de viajes al día. Pero su existencia dista mucho de ser del todo feliz. 

No existe reporte oficial, pero la prensa internacional dice que en los dos primeros trimestres del 2016 tuvo US$2,1 mil millones de ingresos con pérdidas por US$1,3 mil millones. A ello se suma que en muchos países no es tan popular como en su tierra natal (EE.UU.) y hasta hay sitios, como China, donde compraron a un competidor del servicio para no quebrar. 

Por si esto no fuera suficiente, hay gremios locales, los taxistas alemanes por ejemplo, que con marchas han protestado por la informalidad de los conductores de . Sin ir muy lejos, en el Perú acabamos de ver una caravana de taxis (se rumorea que eran sus rivales del mundo app) con carteles “Fuera Uber”. Y en Argentina la policía ha allanado sus oficinas, incautado PC y apresado a nueve de sus choferes. Aun con todo, la marca sigue siendo popular y los inversionistas la apoyan, pues confían en su poder innovador. 

- La alternativa simple -      
Uber es ya en las escuelas de negocios un sinónimo de innovación, aunque no necesariamente de rentabilidad. Nació, como muchas soluciones tecnológicas, ante una emergencia: Travis Kalanick estaba bajo la lluvia y no conseguía un taxi. Entonces deseó tener una app en el celular que pueda contactarlo con otra persona para compartir el viaje y pagarle por el servicio. Hizo realidad su idea y creó un negocio que llegó a 70 países en seis años.

¿Cuál es la gran novedad de Uber? Su negocio es distinto al de una compañía de taxis tradicional, pues no posee carros, solo enlaza conductores con pasajeros. Adriana Garzón, gerenta regional de la marca, explica que se trata de llevar la economía compartida al mundo del transporte, es decir, quien tiene un carro lo usa para llevar a otros y gana un ingreso extra. Eso permite tener más conductores disponibles cerca de donde están los clientes. 

En EE.UU. fue una revolución y surgieron muchos competidores, no tanto por la app en sí, sino porque su modelo de negocio suple la falta de taxis en la calle. El problema es que cobrar 20% o 25% de comisión por cada viaje todavía no la vuelve rentable.

En otras latitudes la foto es distinta. Acá tienen siete apps rivales y su factor innovador, al igual que en el resto de Sudamérica, no es compartir, sino simplificar: ofrecer pronto un taxista que no pelee, que sea confiable y no cobre caro. Y es quizás por esa razón que el auto sin chofer los vuelva un buen negocio.

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