Redacción EC

El vino Sol Cuyano, que se vendió con alcohol metílico; quesos rallados con aserrín; pimiento con polvo de ladrillo; y, ahora productos de panadería con bromato de potasio: los casos de con datos falsos en su e ingredientes no permitidos no son novedad en Argentina pero continúan siendo noticia.

Según el diario La Nación, en dicho país abundan los productos que esconden en la información de los envases ingredientes que sólo un laboratorio puede detectar.

"En el rubro galletitas, por ejemplo, un 17% de las primeras marcas no cumple con lo que afirma la etiqueta de información nutricional. Ese porcentaje trepa al 50% en las segundas marcas. Éste es uno de los datos de un análisis de la carrera de Ingeniería en Alimentos de la Universidad Argentina de la Empresa (UADE)", informa el diario.

El estudio fue realizado durante este mes y abarcó más de mil productos envasados que actualmente se venden y llegó a un resultado: entre 4% y 5% de esos bienes presentan información errónea o mal declarada en las etiquetas.

"La conclusión es que ciertos alimentos especulan con la ausencia de control y otros no cumplen con la norma de rotulado obligatorio, establecida en el Código Alimentario Argentino", afirmó el informe del análisis técnico.

Este estudio no podía caer en peor momento para el sector.

El año pasado, Chile promovió la implementación de información nutricional más estricta en el etiquetado de los alimentos: sumó discos negros con letras blancas en los que se identifican los productos altos en azúcares, sodio, calorías o grasas saturadas.

Uruguay está en plena consulta pública (termina a fines de este mes) para instalar un sistema de información y advertencia similar.

En la Argentina, la industria alimentaria y el Gobierno firmaron un convenio para avanzar en el tema. Las empresas locales prefieren un sistema más parecido al que empezó a trabajar -pero no implementó- Brasil y que se usa en Gran Bretaña: un semáforo nutricional que alerta sobre excesos de sodio, grasas saturadas y azúcares, menos riguroso que los de Chile y Uruguay.

El Ministerio de Salud argentino pretende estándares más duros, mientras que la industria alimentaria local pide no exagerar temores respecto de algunos productos.

Pero el debate va incluso mucho más allá del rotulado. Según el convenio firmado por el sector y los ministros de Salud y Agroindustria, ya se discute la publicidad de los alimentos; la regulación de los entornos escolares y los impuestos, el tema que más preocupa a los empresarios.

El estudio elaborado por Sebastián Oddone, decano de la Facultad de Ingeniería y Ciencias Exactas de la Fundación UADE, encontró irregularidades muy diversas. Desde "miel y mayonesa falsa" hasta galletitas que declaran en el frente de su envase "0% de sodio" pero que contienen 40 mg por cada 100 g de galletitas. 

"Tan sólo nueve calorías se declaran el frente de un paquete de merengues, una de las golosinas más recomendadas en dietas y para consumo infantil. Sin embargo, esa cantidad de calorías no es asociada a la cantidad de producto consumido. ¿Nueve calorías por merengue, por porción o cada 100 gramos? El rótulo no da información clara sobre lo que se está consumiendo. La tabla de información nutricional del envase no hace referencia a las nueve calorías expresadas en el frente", criticaron en la UADE.

La Nación buscó conocer la opinión de la Coordinadora de las Industrias de Productos Alimenticios (Copal), pero no obtuvo respuesta.

Mientras que en la Secretaría de Comercio afirmaron que "hay pocos reclamos en Defensa del Consumidor por esto".

Para conocer los casos más curiosos de los alimentos con etiquetado falso o confuso detectados por este estudio en Argentina, visite la fotogalería de esta nota.

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