Los guardianes de la eurozona, en cambio, dejan la puerta abierta a “nuevas y mayores subidas” de tasas de interés si la inflación continúa su carrera desenfrenada.
La posible salida del primer ministro italiano, Mario Draghi, ha reavivado el temor a un aumento de las tasas de interés del país que podría resultar explosivo para la zona euro.
La deuda italiana ya estaba en el punto de mira de los mercados en junio, cuando el BCE anunció sus medidas.
La institución quiere combatir esta situación con acciones para evitar una “fragmentación” de la zona euro.
Si es probable que el BCE no tome el jueves más medidas que las anunciadas es también porque quiere evitar ahogar una economía tambaleante.
La Comisión Europea acaba de rebajar sus previsiones de crecimiento de la zona euro para 2022 y 2023 al 2.6% y al 1.4% respectivamente.
Si el BCE no actúa con contundencia, tendrá que “enviar una señal a la población de que se toma en serio la lucha contra la inflación, pues de lo contrario corre el riesgo de perder su credibilidad”, afirma Edgar Walk, economista del banco Metzler.