Santiago Dávila Philippon

author

sdavila@comercio.com.pe

En la presentación del reporte semi-anual del para la región, Augusto de la Torre, economista jefe para América Latina y el Caribe de dicho organismo, indicó que la desaceleración económica de la región fue “inesperada y más pronunciada que en el resto de países de ingresos medios”.

Pero la novedad de su presentación radica en que indicó que esta  situación no sería transitoria, sino que podría ser permanente, a menos que los países de la región apliquen reformas estructurales. A esta situación de bajo crecimiento con visos de ser permanente el organismo internacional la ha denominado “la nueva normalidad”. 

La nueva normalidad implica tasas de crecimiento para Latinoamérica y el Caribe de alrededor de 2% - 2,5% (2015-2019) similares a las del periodo previos al boom del precio de los commodities, que fue de 4,5% entre el 2003-2010, excluyendo la fuerte caída que se produjo en el 2009 por la crisis financiera internacional.


 
¿Cómo está el Perú en el escenario de la “nueva normalidad”? En este nuevo escenario, el Perú se encuentra bien posicionado macroeconómicamente para adoptar políticas que le permitan salir de la “nueva normalidad” y retomar tasas de crecimiento mayores. 

Por una parte, de acuerdo con el Banco Mundial, Perú se encuentra en el grupo de países que, si bien ha sufrido un impacto muy negativo en sus términos de intercambio desde el 2011 (por ser un país exportador de commodities), tiene una alta flexibilidad cambiaria (ver cuadro) que le permitiría dejar que se ajuste el tipo de cambio (como viene ocurriendo), incentivando exportaciones y reorientando la demanda hacia la economía doméstica. Por otro lado, Perú junto con Chile son países que todavía tienen rango de maniobra fiscal porque realizaron importantes ahorros en la década anterior.


 
A pesar de estas fortalezas macroeconómicas, el Perú tiene un margen restringido para que el Banco Central reduzca las tasas de interés para reanimar la economía. Por un lado mantiene metas explícitas de inflación y la inflación actual ya está pegada al rango superior de la meta (lo que limita la posibilidad de reducir las tasas de interés).

Por otro lado, Perú mantiene todavía un nivel de dolarización mayor que el resto de países de la región, por lo que la depreciación abrupta del tipo de cambio puede tener efectos negativos en corporaciones que mantienen deudas en dólares. Aun así, la gran acumulación de reservas internacionales netas (RIN) permite al Perú tener margen de maniobra para evitar grandes fluctuaciones en la moneda estadounidense.

Al final de su presentación, de la Torre, reconoció el buen manejo que viene haciendo el Banco Central de Reserva (BCR) de la política monetaria (recordar por un parte el esfuerzo que viene realizando el BCR para desdolarizar la economía, permitiendo que la moneda estadounidense se deprecie pero buscando reducir su volatilidad). 

TAGS RELACIONADOS