Jair Bolsonaro desiste de establecer base militar de Estados Unidos en Brasil. (AFP)
Jair Bolsonaro desiste de establecer base militar de Estados Unidos en Brasil. (AFP)
Paola Villar S.

Coordinadora de Economía

paola.villar@comercio.com.pe

No es secreto que , el país más grande de la región, ha venido enfrentando una difícil situación económica en los últimos años. En el 2015 y 2016, su economía sufrió una fuerte recesión y cayó 3,5% cada año. Para el 2017 y 2018, esta se recuperó de forma tímida pero la insostenibilidad fiscal aumentó: según “The Economist”, la deuda pública con respecto al PBI pasó de 52% a fines del 2013 a 74% el año anterior.

Ahora, el ultraderechista ha asumido, como presidente de Brasil, el gran reto de implementar reformas necesarias para mejorar las condiciones financieras de la nación. El mandatario ha reiterado su desconocimiento en la materia, pero ha resaltado la experiencia de su ministro de Economía, Paulo Guedes; y ha dicho que confía en las decisiones que este pueda tomar.

LOS EJES CLAVES
La elección de Guedes para titular de Economía entusiasmó a los mercados, pues fue cofundador del principal banco de inversión de Brasil, BTG Pactual. El desafío para Guedes estará en poder sacar adelante las reformas que ha esbozado, y en las que su equipo trabajará en los próximos meses.

Entre estas, se encuentra la reforma de pensiones. Enzo Defilippi, profesor de Pacific Business School, y Diego Macera, gerente general del Instituto Peruano de Economía (IPE), coinciden en que será la más sensible y difícil de impulsar, pero una de las más necesarias.

“Las pensiones en Brasil son excesivamente generosas y se están llevando una parte cada vez más grande del presupuesto público. El crecimiento de la deuda pública se ha debido, sobre todo, a ese gasto en pensiones que ni siquiera es igual para todos”, señala Defilippi al hacer referencia a las desigualdades resaltadas en la distribución de pensiones en Brasil.

Según el Tesoro del país, el 41% de los beneficios de pensiones va a la quinta parte más rica de los brasileños, y el 3% a los más pobres. “The Economist” advirtió en diciembre que sin una reforma en este eje, el ratio de la deuda pública podría aumentar a 90%.

Para mejorar la situación de la caja fiscal, otro aspecto al que apunta el gobierno de Bolsonaro es acelerar las privatizaciones. En su cuenta oficial de Twitter, el mandatario afirmó que la privatización de 12 aeropuertos y cuatro puertos debería atraer US$1.850 millones al país.

Asimismo, ayer Guedes afirmó que el Gobierno Brasileño buscará eliminar de la banca pública las “distorsiones” que “desvirtuaron” el mercado crediticio del país; una estrategia que marca un alejamiento de un modelo económico defendido por los gobiernos previos de izquierda.

Macera detalla que uno de los grandes problemas de estos bancos públicos fue otorgar créditos que no correspondían a su misión principal, por montos altos y de riesgo. “Se está planteando focalizar mejor los créditos subsidiados hacia poblaciones de bajos recursos, y eso tiene sentido”, enfatiza.

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