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La conducta irracional detrás del Nobel de Economía

Banco de Suecia otorga máximo galardón a Richard Thaler por su aporte a la economía conductual. La justicia y la falta de autocontrol interfieren en las decisiones de los individuos

Richard Thaler

Richard Thaler fue ganador el Premio Nobel de Economía de este año. (Foto: Reuters)

Richard Thaler

Optar por una determinada carrera universitaria solo por llevar la contra a nuestros padres, o no deshacernos de un objeto por el valor sentimental que tiene, pese a los costos logísticos que nos implican, o endeudarnos a una tasa de interés alta en vez de usar nuestros ahorros que ganan por debajo de la inflación, son algunos ejemplos de las contradicciones en las que estamos sumergidos día a día.

Justamente incorporar estas contradicciones o conductas ‘irracionales’ en el análisis económico es el aporte que lo ha hecho merecedor del Premio Nobel de Economía de este año, otorgado por el Banco de Suecia, en memoria de Alfred Nobel, al economista Richard Thaler.

En la actualidad, una de las principales razones por las que los economistas estudian el comportamiento de los consumidores obedece a que los gastos de estos sustentan más del 60% del PBI de los países.

Y el modelo económico clásico, que estudia dicho comportamiento, supone que las personas en la búsqueda de alcanzar la mayor satisfacción o bienestar de su consumo toman decisiones racionales, que incluso soportan las propiedades de la teoría de conjuntos y de los números reales, lo que permite ser modeladas.

Sin embargo y pese a la aplicación de las matemáticas, la evidencia muestra que la teoría discrepa de la realidad. Según Thaler, en las decisiones de los individuos influyen otros aspectos como la percepción de la justicia, la falta de autocontrol y la racionalidad es limitada.

El fallo del Banco de Suecia asegura que el trabajo de Thaler construye un puente entre el análisis psicológico y económico de los procesos de decisión individuales, dado que incorpora a la economía un análisis más realista de cómo piensan y actúan las personas cuando estas toman decisiones, lo que ayuda a diseñar mejores políticas públicas que incrementen los beneficios de la sociedad.

“Lo que dice Thaler no es ninguna sorpresa para las personas. Los que luchamos con la dieta sabemos muy bien lo que es la falta de autocontrol en nuestras decisiones”, dice el economista Alfonso de la Torre.

Para De la Torre, lo más importante del trabajo de Thaler no es simplemente decir que todo el mundo es irracional y que, por lo tanto, no se puede predecir lo que va a hacer, sino el aporte es que justifica que no somos racionales todo el tiempo, con lo cual podemos seguir prediciendo el comportamiento humano porque los patrones que se derivan de la irracionalidad son relativamente estables.

APORTE

El trabajo de Thaler aborda varios temas que explican el comportamiento del consumidor, como la “teoría de la contabilidad mental”, que demuestran cómo las personas toman decisiones financieras más allá de la búsqueda de altos retornos.

Esta sostiene que los individuos crean cuentas separadas en sus mentes y toman las decisiones según cómo afectan a esas cuentas separadas y no en el conjunto de sus finanzas.

Otra teoría es el “efecto propiedad”, que señala que mucha gente tiende a valorar más lo que posee y le asigna un precio mayor que si no lo tuviese en propiedad.

También destaca el sentimiento de justicia en la toma de decisiones. El trabajo de Thaler demuestra que la gente toma las decisiones no solo mirando lo que es beneficioso para ellas, sino también están dispuestas a privarse de un beneficio material con tal de mantener lo que ellas perciben como una distribución justa.

Están preparadas para soportar un costo personal si así castigan a otros que violan las reglas básicas de lo que es justo.

El economista Pablo Secada concuerda con las opiniones de Thaler, pero dice que tampoco es tan cierto que los economistas de la teoría racional piensen que los individuos se comporten así, sino que los utilizan para verificar cómo al menos se comportarían si estos supuestos se ponen en práctica.

Secada destaca que la economía del comportamiento tiene como precursor al psicólogo Daniel Kahneman, quien investigó el comportamiento de los individuos.

APLICACIÓN

De otro lado, Alfonso de la Torre coincide con Secada en que el aporte de la economía conductual es el desarrollo de políticas públicas de crecimiento, mucho mejor enfocadas, que inclinan el comportamiento de los consumidores en la dirección que se requiere cambiar.

Según De la Torre, también la economía conductual está siendo utilizada en el campo de las finanzas. Dice que hay trabajos que se están haciendo desde este esquema para entender las burbujas financieras y el comportamiento de ‘rebaño’, que hace que “como otros lo están haciendo tú te subes al tren y lo haces”.

En el Perú, todavía no hay estudios que sean públicos en el que se verifique el uso de la economía conductual, pero no se descarta que empiecen a surgir en el campo del sistema previsional.

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