El Credit Suisse anunció que tomará un préstamo por hasta 50.000 millones de francos suizos (53.700 millones de dólares) del banco central helvético para “fortalecer” al grupo. (Foto: FABRICE COFFRINI / AFP).
El Credit Suisse anunció que tomará un préstamo por hasta 50.000 millones de francos suizos (53.700 millones de dólares) del banco central helvético para “fortalecer” al grupo. (Foto: FABRICE COFFRINI / AFP).
/ FABRICE COFFRINI
Agencia EFE

El banco Credit Suisse vivió ayer su día más negro y en 167 años de historia, sufrió su mayor castigo bursatil, arrastrado por una desconfianza generalizada en el sector bancario tras la quiebra de tres entidades en Estados Unidos, situación que le ha encontrado debilitado por sus pésimos resultados y varios escándalos.

Los analistas financieros en Suiza consideran, sin embargo, que la atmósfera de pánico que dominó ayer -con repercusiones globales y particularmente en Europa- ha sido excesiva ya que el segundo banco del país tiene características que lo diferencian fundamentalmente de los bancos regionales estadounidenses en bancarrota.

Pese a ello, el banco vivió una pesadilla en la Bolsa de Valores de Zúrich, donde cotiza, y sus acciones llegaron a perder el 30 % de su valor para luego subir ligeramente y cerrar con un caída del 24 %, lo que ha situado el precio del título en 1,7 francos suizos (1,74 euros), cuando jamás habían estado por debajo de los 2 francos.

En el contexto de la crisis financiera de 2008, el banco fue clasificado “de importancia sistémica” (“too big to fail”) para la economía suiza, lo que significó la imposición de una serie de regulaciones muy estrictas en materia de fondos propios y de nivel de liquidez, con los que está al día.

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Al mismo tiempo, la legislación actual le garantiza sea una estabilización, el saneamiento o una liquidación ordenada en caso de dificultades extremas, una lección que se sacó de la crisis de 2008, cuando el Estado suizo y el Banco Nacional Suizo (BNS, banco central) tuvieron que rescatar al banco UBS, el más importante del país por valor de mercado.

Este jueves, el Credit Suisse anunció que tomará un préstamo por hasta 50.000 millones de francos suizos (53.700 millones de dólares) del banco central helvético para “fortalecer” al grupo.

En Europa, las exigencias reglamentarias son en general mucho más elevadas que en EEUU, donde el Gobierno de Barack Obama (2009-2017) las reforzó tras la debacle de su banca con la crisis financiera de 2008 , pero luego volvieron a relajarse durante la presidencia de Donald Trump (2017-2021).

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La principal víctima

Debilitado por sus resultados decepcionantes y su incapacidad de recuperar la confianza perdida, Credit Suisse ha sido hasta ahora la principal víctima fuera de Estados Unidos del terremoto que ha supuesto para su sistema bancario el cierre de los tres bancos, entre ellos el de predilección de las pujantes y jóvenes empresas tecnológicas estadounidenses.

Para Credit Suisse, el peor golpe del día provino de su principal accionista, el Banco Nacional Saudí, que tras señalar que estaba satisfecho por las medidas del banco para resanar sus cuentas y retomar el rumbo del crecimiento, aclaró que no está dispuesto a aumentar su inversión actual en el establecimiento, que es del 9,88 % de su accionariado.

El presidente de la entidad inversora dijo a Bloomberg que ésta no está dispuesta a entrar en un nuevo sistema de regulación (tanto a nivel de Suiza, de la Unión Europea y de la propia Arabia Saudí) que se activaría si superara el 10 % de participación. Este comentario hundió de inmediato las acciones del banco.



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