¿Qué debería aprender el Perú de Kenneth Arrow? [OPINIÓN]
¿Qué debería aprender el Perú de Kenneth Arrow? [OPINIÓN]
Redacción EC

Por Pablo Secada, economista

. No debería sentirme triste cuando muere una de estas personas tan especiales. Sus enseñanzas seguirán mejorando las vidas de casi todo el mundo, literalmente. Muchos aportes recientes al conocimiento desarrollan ideas de hace décadas de este visionario. "The New York Times" y Stanford publicaron muy buenas reseñas de algunos de sus aportes, para quienes los quieren revisar o conocer.

No soy un académico. Participo en el debate de políticas públicas y política. E intento, con poco éxito, contribuir a una agenda mucho más ambiciosa de políticas públicas que la que nos ha mostrado el equipo de lujo hasta ahora. Desde esta posición quisiera hacer una reseña personal, a modo de obituario.

Llevamos Política Ambiental con Don Coursey, no solo discípulo de Arrow, sino su asistente cuando el gobierno estadounidense le encargó que estime el costo social del desastre ambiental de Exxon Valdez. Entendimos bastante bien los límites a las evaluaciones sociales y ambientales con esta experiencia y las reflexiones del genio relatadas por un gran economista. Kenneth Arrow era miembro del Panel Internacional de Cambio Climático en ese momento. He oído más de una vez que a los economistas no nos importa el medio ambiente, como si no solo no fuéramos seres humanos, sino que además no  estuviéramos interesados en las ciencias sociales. Arrow es un excelente ejemplo de cuánto podemos contribuir, en soluciones que son cada vez más interdisciplinarias.

Aportes a la elección pública fueron algunas de sus mayores contribuciones. Los repasamos en los cursos de Economía Política e Instituciones. La libre elección e interacción entre individuos lleva a la economía al máximo bienestar posible, cuando hay competencia. Pero el estado tiene que intervenir en la economía para promoverla, buscar mayor equidad y corregir las fallas de mercado. La sociedad tiene que ponerse de acuerdo en qué quiere y se deben superar lo que se llaman problemas de acción colectiva para conseguirlo. Arrow probó, en un teorema que lleva su nombre, que decisiones “democráticas” pueden ser arbitrarias y que las preferencias sociales pueden ser inestables, si acaso pueden formularse siempre. Buena parte de la retórica sobre nuestra democracia, formalista y falsa en realidad, no resistiría su análisis. Entender esto y saber navegar las turbias aguas de la politiquería son el reto; saber aplicar un marco lógico, por ejemplo, no lo es. Pero seguimos poniendo énfasis en estas herramientas tecnocráticas, ignorando aquéllas como si bastara preparar un decreto legislativo para que mejore el bienestar.

La precariedad institucional y la búsqueda de rentas caracterizan realmente el “modelo económico” en nuestro país; es lo contrario a un modelo en realidad. Quienes creen que el fin justifica los medios y no tienen vergüenza de hablar de economía siendo artífices del “capitalismo de estado” de Velasco, la heterodoxia previa a la debacle de Alan I, o el gobierno estatista y mediocre entre los mediocres de Humala venden sebo de culebra con su asociación entre el supuesto modelo y la corrupción. La realidad de instituciones políticamente excluyentes y mercas subyace a la corrupción. No confundan. No nos confundiríamos si habláramos más sobre instituciones, preferencias sociales, acción colectiva, y elección pública. Leer sobre Arrow ayudaría mucho. Deberíamos privilegiar estos temas en la docencia, el debate, las políticas públicas y la política a discusiones macro menos relevantes para el desarrollo. PeruLandia, MercaLandia habría inspirado al Profesor Arrow y sus aportes. Ojalá ellos nos inspiren para empezar a concentrarnos en la precariedad institucional, la búsqueda de rentas y la dificultad para ponernos de acuerdo en qué hacer, especialmente en un país tan diverso, “über-descreído” de los políticos, y que parece creer, convenientemente para los peores, que todos somos corruptos.