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Se suponía que el préstamo récord del Fondo Monetario Internacional a Argentina el año pasado limpiaría una página de su problemática historia. Parece más un déjà vu.

Hace menos de dos décadas, Argentina quedó hecha polvo con un programa del FMI, incumplió el pago de la deuda y cayó en recesión.

A medida que llegaban los funcionarios del Fondo a Buenos Aires durante el fin de semana para evaluar el rescate financiero actual de US$56.000 millones del país, y decidir si debían seguir distribuyendo efectivo, se evidenciaban algunas de las mismas alertas.

El presidente Mauricio Macri acaba de perder ante la oposición populista en las primarias a nivel nacional, después de que su programa respaldado por el FMI, basado en la austeridad del presupuesto y las tasas de interés más altas del mundo, no logró sacar a la economía de la recesión.

Su derrota provocó una increíble retirada del mercado, incluso según los estándares argentinos de volatilidad. El peso cayó 20% en una semana, y los rendimientos de los bonos del gobierno aumentaron, lo que dejó el riesgo implícito de incumplimiento por encima de 80%.

¿QUÉ HACER?

Los delegados del FMI, que llegaron a Argentina el sábado e inmediatamente comenzaron reuniones con formuladores de políticas, se enfrentan a una difícil decisión ensombrecida por desagradables fantasmas de hace dos décadas: arriesgarse a empeorar la crisis al retener una cuota de US$5.300 millones que vence el próximo mes, o eliminarla, a pesar de que el futuro del programa parece muy incierto.

También tendrán que averiguar los planes económicos del jefe de la oposición Alberto Fernández, quien probablemente encabezará un gobierno menos favorable al mercado. Si bien aún faltan dos meses para las elecciones, la derrota de Macri por 15 puntos en las primarias hace que analistas lo descarten.

"El FMI ha invertido mucho, no solo dinero, sino prestigio", dijo Héctor Torres, exdirector ejecutivo del Fondo que representó a los países suramericanos.

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"El hecho de que el acuerdo no esté funcionando bien en este momento es una vergüenza", dijo. Y la cuota de septiembre "será una decisión difícil".

Hasta este mes, Argentina a duras penas cumplía con el objetivo del FMI de equilibrar el presupuesto este año (excluyendo pagos de intereses).

El Fondo puede aludir al rendimiento en el primer semestre del año como base para entregar el pago del próximo mes, según Priscila Robledo, economista de América Latina en Continuum Economics en Nueva York.

"Creo que esa será la justificación: ‘no pasó nada a fines de junio, estamos todos bien’", dijo.

"NO SE CUMPLIRÁ"

Desde la votación inversa, el gobierno de Macri ha comenzado a aflojar la política. Congeló los precios del combustible y aumentó los subsidios, en un esfuerzo por proteger a los argentinos más pobres, ya que la última caída del peso amenaza con impulsar la inflación aún más.

Fitch Ratings ahora predice un déficit primario de 1%, aunque el gobierno aún dice que cumplirá con los objetivos presupuestarios del FMI.

"El fondo puede decir que su evaluacion para adelante es que no se cumplen", dijo Daniel Marx, quien negoció con el FMI hace dos décadas como secretario de Finanzas de Argentina, y ahora dirige la empresa de investigación Quantum Finanzas en Buenos Aires. En ese caso, "está en riesgo el desembolso".

El banco central también podría incumplir los objetivos del FMI, a medida que gasta rápidamente dinero en efectivo para defender el peso, dijo Marx. "Habrá que ver ahora que están empezando a intervenir, el efecto en las reservas netas".

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El banco logró estabilizar los mercados de divisas y bonos la semana pasada. Pero la deuda vencida después de 2028 cotiza por debajo de 50 centavos por dólar, una posible señal de alerta para el Fondo.

"ES PROBLEMA DEL BANCO"

La mayoría de los analistas dicen que las cosas no están tan mal hoy, entre ellos Alberto Ramos, quien participó en el último viaje del FMI en 2001 como economista.

Argentina ha hecho un mejor trabajo esta vez al apegarse a su programa, y "sin el FMI estaríamos hablando de una situación mucho más difícil", dijo Ramos, ahora economista jefe para América Latina de Goldman Sachs.

Pero dijo que la historia turbulenta del país significa que siempre hay un riesgo de pánico social. "Es una capa más de dificultad para esto".

Otra es la perspectiva de una transición prolongada del poder. Habrá una brecha de cuatro meses entre las primarias del 11 de agosto y la juramentación de un nuevo gobierno.

Además, el Fondo tiene su propio vacío de liderazgo: Christine Lagarde, directora gerente del FMI que firmó el préstamo de Argentina, está en tránsito hacia el Banco Central Europeo y probablemente no tendrá remplazo durante semanas.

“El FMI está en apuros”, dijo Esteruelas, jefe de investigación de EMSO Asset Management en Nueva York. “Me recuerda el dicho: si debes US$100 al banco, es tu problema. Si debes al banco US$100 millones, es problema del banco”.