¿Quién fue y qué aportó al universo móvil Blackberry?
¿Quién fue y qué aportó al universo móvil Blackberry?
Marcela Mendoza Riofrío

La crónica de una muerte anunciada se cumplió a pie juntillas hoy, cuando los directivos de  anunciaron que ya no fabricarían más teléfonos. Seguirán operando como negocio de soluciones corporativas, pero competir vendiendo teléfonos fabricados por ellos mismos ya no será nunca más una alternativa. Y es que del último modelo que fabricaron solo vendieron 400 mil equipos.

Lo trágico de los últimos resultados de ventas de la otrora reina canadiense se puede entender mirando nuestro mercado. En el Perú, el último semestre, se importaron 6,3 millones de celulares, de los cuales 4,6 millones eran smartphone. Samsung importó un millón, Apple poco más de 100 mil y Alcatel 450 mil, según el reporte de Dominio Consultores. Y eso que nosotros somos un mercado pequeño, comparado con Brasil o cualquier país europeo.

Blackberry, que encabezó las ventas de smartphone en nuestro país durante décadas, figura en la categoría otros desde hace dos años y vende en todo el mundo diez veces menos de lo que importamos en un país del tercer mundo. 

En setiembre del 2012 los problemas para la canadiense eran evidentes. Veían el furor intuitivo desatado por Apple y cómo Android había democratizado el acceso a ese estilo de relación usuario - teléfono que Blackberry no poseía. Se decidieron por revivir la marca, hacerla intuitiva, ponerle pantalla táctil, instalarle juegos y mejorar la calidad de la pantalla. Recitaron a coro que saldrían adelante a pesar que perdían liderazgo en ventas a nivel global y aseguraron que todo estaba bien, pues sus estados financieros no estaban en rojo. Pero todos los analistas advertían que se estaba presenciando el inicio del fin.

Blackberry aseguraba en aquel entonces que su reserva de fieles usuarios, Latinoamérica, mantendría el consumo de la marca y no dejaría que manzanas y extraterrestres le robaran liderazgo. Aquí era el smartphone más vendido por años, pero al igual que en el resto de nuestros vecinos, eso no duró.

La marca no resistió la amicabilidad de sus competidores y por más que se rediseñó tratando de llegar a otros públicos además del corporativo, entró en una cuenta regresiva rumbo a su desaparición como fabricante. El gran fin empezó con la venta de la mayoría de acciones a ejecutivos dedicados al negocio de soluciones corporativas. 

SU LEGADO

Blackberry no fue solo un competidor más que no pudo adaptarse a la competencia. Su mérito fue crear la categoría smartphone. Nació a fines del siglo pasado, en enero de 1999, ofreciendo dos grandes novedades: integraba el correo electrónico en el teléfono y ofrecía un teclado similar al de las computadoras (qwerty) que permitía escribir de corrido sin complicaciones, lo cual lo hizo querido y famoso. Sus teclas eran fáciles de manejar y se parecían a las "drupas" de las moras, de ahí el nombre con el que fue bautizado.

En pocos años ganó una popularidad enorme entre la clase ejecutiva, porque tenía las funcionalidades de las agendas electrónicas (directorios, calendarios, listas de tareas, bloc de notas) y armonizaba de manera inteligente todo esto con el uso del correo electrónico y la navegación a Internet. Además creo un sistema de mensajería instantánea entre sus usuarios, predecesor de Whatsapp, que ganó muchos adeptos. Su ascenso fue rápido, pues eñadió productividad y conectividad a los empresarios. Se convirtió en líder de su categoría, el rey que marcaba la pauta y todos querían imitar.

Cuando se creó tenía casi la misma cantidad de suscriptores con los que cierra ahora su etapa de fabricador de smartphone. En el camino llegó a superar los 80 millones de clientes. Para cierre del 2013 había bajado a 50 millones y desde ahí todo fue cuesta abajo.

En el 2011, Blackberry había llegado a tener el 3% de todas las ventas de teléfonos del mundo, lo cual era bastante considerando que los smartphone eran una categoría todavía de minorías, no de mayorías. En América Latina obtuvieron las ventas más altas de su historia: gozaban del 45% de los usuarios móviles.

Para el 2014 la historia ya era gris. Habían pérdidas de US$1000 millones, despidos de cerca de 4.500 empleados por año y se optó por tercerizar la fabricación de teléfonos para reducir costos, al tiempo de anunciar que se enfocarían en ofrecer servicios corporativos, algo en lo que tecnológica y comercialmente les iba bastante bien. 

Desde entonces, los anuncios de nuevos diseños de equipos no han logrado resucitar el interés de los consumidores en la marca. Sus rivales ganaron terreno en lo corporativo y poco a poco fueron reduciendo sus esfuerzos en resucitar su división de smartphone, pues lo único que generaba eran pérdidas.

Ahora el anuncio fue oficial: ya no los fabricarán más y con ello muere una década de reinado del teclado, la mensajería simple y la productividad en menos de tres pulgadas. El inminente ocaso llegó.

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