Miriam Romainville Izaguirre

Se enfrentó a quienes decían que fracasaría, trabajó junto a sus colaboradores- durante dos años- para crear el macerado de pisco y  que hace un par de semanas fue reconocido en unos de los países más exquisitos del mundo: . La historia de José Aguirre es la historia de un hombre perseverante.

“Fue un trabajo de hormiga”, atina a decir Aguirre, quien recuerda cómo con su botella bajo el hombro iba junto a sus amigos a lugares donde sabía que encontraría a ciudadanos rusos. “Queríamos que degusten el producto para así poder lograr el toque exacto que ellos buscan. Ibamos a la embajada, a la Camara de Comercio de Rusia, a cócteles”, comenta. 

Como natural de la provincia de Paruro (Cuzco), siempre tuvo un vínculo muy cercano con la agricultura y la cultura incaica. “No comprendo cómo en la época incaica 12 millones de habitantes no se morían de hambre y nosotros con 30 millones de habitantes y tecnología tenemos graves índices de desnutrición”, dice.

Para él la agricultura es esencial. Ya que una agricultura sostenible, que lleve de la mano la tecnología con los conocimientos ancestrales, podría hacer que el Perú se convierta en la despensa alimentaria del mundo.

Por esta razón, estuvo vinculado a dicho sector desde muy joven. “Yo estaba yendo de a pocos. Primero me enfoqué en el mercado local, traía algunos productos de Puno, Cuzco, y los ofrecía, pero siempre en mi mente estaba la idea de exportar”, señala. 

Años después, encontró una oportunidad y no dudó en aprovecharla. El boom de la maca que se vivía en el país fue determinante para el que luego sería su producto estrella. Como señala, el golpe que sufrió el precio de la maca, que descendió de S/. 800 a S/. 100, lo obligó a repensar su modelo de negocio.

“El 2014, como había demasiada maca porque el precio bajó, decidí buscar otras alternativas. Es allí donde conozco a las personas de Sierra Exportadora, ellos me encaminaron, me orientaron para darle un valor agregado a mi producto”, precisa.

EL RECONOCIMIENTO
Con esa orientación es que decide crear la empresa “”. Poco a poco empezó a hacer degustaciones de su producto, un macerado de pisco y maca que fue probado por más de 2.000 personas.

Hasta que por fin logró dar con el sabor que agradaría al mercado que ellos apuntaban: Rusia. Es así que decide participar en la XXIII Feria Internacional de Alimentación “PRODEXPO-2016” de Rusia, donde se presentaron propuestas de más de 60 países

“Ese dia me puse mal y se me disparó la presión. Durante tres días no había podido dormir y el clima me había afectado. Era el último día de la feria. Yo pregunté por los premios que faltaban y me dijeron: “Ya dijeron bronce, ya dijeron plata, no creo que la hagas”. Pero de ahí escuche que decían Inlape Perú, no lo podía creer”, manifiesta.

El producto peruano compitió con propuestas de 64 países del mundo.(Foto referencial: Archivo Difusión Inlape)

Tras recibir la medalla de oro estuvo desconcertado ante la mirada de los espectadores, pero su corazón albergaba una gran alegría. “Tienes que creer en tu producto”, dice José Aguirre Callapiña, quien tiene las manos curtidas por el tiempo y una sonrisa que demuestra la satisfacción de un esfuerzo compartido. 

Hoy, su aspiración es mayor. No solo presentará su producto, de manera oficial, en Rusia, donde planea colocar 50.000 botellas, sino que realizará un proyecto mediante el cual buscará combatir la anemia y la desnutrición.

“Queremos probar que efectivamente podemos disminuir la desnutrición, pero sobretodo la anemia, con la harina de maca, porque este producto tiene alto índices de hierro, de zinc, proteínas y carbohidratos”, añade.

Cerca de 2.000 niños serán beneficiados por este proyecto si el Minsa aprueba el estudio que la empresa presentó, donde se especifica en qué consiste el tratamiento, qué cantidad se otorgará de acuerdo a la medida y talla, entre otros detalles.  “Si la tierra te ofrece esto, tienes logros y además apoyo de afuera, se pueden canalizar los esfuerzos“, asegura Aguirre. 

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