Domino´s. Preparación de una pizza en local de Domino´s. (Foto: Alessandro Currarino / El Comercio)
Domino´s. Preparación de una pizza en local de Domino´s. (Foto: Alessandro Currarino / El Comercio)
Leslie Salas Oblitas

Viernes 10:40 de la noche y todas las mesas de su local de Pueblo Libre (donde antes operó La Caravana y El Pollerío) están llenas. ¡No hay nada que el tiempo no cure!, parece decir Domino’s, ya que su nuevo franquiciatario en el Perú (DPP Corp) se ha encargado de que el incidente que puso al descubierto la mala gestión de la marca -más allá de la cucaracha en la pizza- y que los obligó a salir del país (2015) pase a ser solo un tema más de estudio y debate en universidades.

Pero esto no es gratuito, la cadena estadounidense tuvo que replantear todos sus procesos y está trabajando en una matriz que involucra la calidad del producto, la tecnología, el precio y el servicio, asevera José Luis Camino, gerente general de la marca en el país.

Hoy, a casi un año del regreso del fast food (agosto 2016), el ejecutivo afirma estar satisfecho con lo logrado hasta el momento y asegura que sus locales han cubierto las expectativas del arranque salvo, curiosamente, la tienda de Pueblo Libre que todavía está pasando por procesos naturales de adecuación, ya que abrió hace pocas semanas.

“A gritos y sombrerazos -ya que se dieron retrasos en las inauguraciones por temas municipales, importación de equipos, demoras constructivas, etcétera- hemos cumplido la primera parte del proceso que era tener cinco tiendas. Estas se ubican en las avenidas Benavides y Del Ejército (Miraflores), Chorrillos, Magdalena y Pueblo Libre”, detalla.

José Luis Camino, gerente general de Domino´s (Foto: Alessandro Currarino / El Comercio)
José Luis Camino, gerente general de Domino´s (Foto: Alessandro Currarino / El Comercio)

Entre estos cinco locales, Domino’s vende alrededor de 50.000 pizzas al mes y la proyección es que este número aumente en 18% a 20% al primer año de todas.

“La gente ha quedado gratamente sorprendida. Este relanzamiento de la marca se sigue consolidando y con pasos firmes”, anota.

SIGUIENTE ETAPA
Después de haber pagado una cuota de derecho de piso, lo cual es parte del aprendizaje, ahora viene la segunda etapa de expansión, señala José Luis Camino. Esta contempla abrir, de manera conservadora, cinco tiendas más este año. Tres de ellas ya están en construcción en las avenidas Aviación (San Borja), Faucett y La Marina (a tres cuadras de Plaza San Miguel). Todas estarían listas entre agosto y setiembre, completando ocho locales.

En ese mes, Domino’s también inaugurará su primer punto de venta en centros comerciales bajo el formato ‘food court’ en el patio de comidas del Jockey Plaza. “Para ello, estamos adecuando nuestro menú. Incluiremos pizzas personales y otros adicionales que son una sorpresa”, revela.

Además están en conversaciones con otros operadores de ‘malls’ para seguir creciendo a través de este canal. En cuanto a tiendas puerta a calle, señala que están analizando alternativas en Surco, Jesús María y La Molina.

El plan de la franquicia es cubrir todo Lima Metropolitana. En el 2018, el objetivo es más agresivo porque proyectan abrir 10 tiendas más y esperan que la situación económica del país los acompañe. “Un año de relanzamiento para una marca como esta todavía es poco, lo que estamos haciendo es ceñirnos a los parámetros que tenemos como la cercanía con nuestros clientes”, señala el ejecutivo.

Domino´s. Preparación de una pizza en local de Domino´s.  (Foto: Alessandro Currarino / El Comercio)
Domino´s. Preparación de una pizza en local de Domino´s. (Foto: Alessandro Currarino / El Comercio)

PEDIDOS EN LÍNEA
Otro avance para la cadena es su plataforma online. José Luis Camino dice que hoy 3 de cada 10 clientes realizan sus pedidos a través de su web o APP.

Comenta que los clientes pueden también programar su pedido para el futuro y hacerle seguimiento (con Domino’s Tracker) desde la elaboración de la pizza hasta que llegue a su domicilio.

Domino´s ha llegado a regalar unas 200 pizzas al mes por no entregar una orden antes de los 30 minutos, pero eso no les preocupa porque la consigna es mejorar su operatividad y productividad y, sobre todo, cumplir sus promesas lo cual está haciendo que el cliente les pague con su preferencia.