Seis consecuencias económicas de los atentados terroristas
Seis consecuencias económicas de los atentados terroristas

¿Cuáles son las consecuencias económicas del ? Una completa respuesta a esta pregunta la encontramos en el diario El País, que publicó un artículo de Guillermo Dehesa, presidente de Centre for Economic Policy Research, escrito a rapiz de los atentatos terroristas del 2004 en Madrid, el diario El País.

Dehesa señaló que además de la lamentable e irrecuperable pérdida de tantas vidas humanas, los atentados tienen otras consecuencias inmediatas y negativas sobre la economía, difícilmente cuantificables, aunque la experiencia muestra que estas últimas suelen tener una duración corta, a menos que se repitan dichos ataques.

1.- Un ataque terrorista reduce la riqueza de un país, por su destrozo, de su stock de capital humano: los muertos y heridos, y de capital físico: las infraestructuras destruidas o dañadas; pero, al mismo tiempo, tiende a aumentar el flujo que se produce con dicho stock, es decir, a aumentar la renta nacional, ya que se movilizan miles de personas y abundantes medios públicos y privados para paliar sus efectos, con lo que aumenta la actividad y la renta.

2.- Un ataque terrorista tiene un efecto muy general sobre la confianza y la seguridad de los ciudadanos y especialmente sobre las expectativas de los consumidores y de los inversores, ya que crea una incertidumbre enorme en su quehacer diario y en las decisiones que tienen que tomar. No hay nada peor para las decisiones económicas que la incertidumbre, los agentes económicos se pueden adaptar al riesgo y, de hecho, los inversores viven de él, pero nadie sabe cómo actuar en un entorno totalmente incierto y, en este caso, difícilmente controlable.

La incertidumbre pura es la situación en la que no se sabe nada sobre la probabilidad de que un determinado acontecimiento ocurra o vuelva a ocurrir. Por el contrario, el riesgo puro es la situación en la que, por lo menos, se tiene la incertidumbre de que la probabilidad puede oscilar entre 0 y 1, y la certeza pura es la situación en la que se sabe que la probabilidad es 0 o es 1. Nos encontramos, pues, ante un caso extremo de incertidumbre, ya que no afecta sólo a la economía, sino sobre todo a la misma vida de las personas.

3.- La reacción inmediata de los ciudadanos es pensar que, en lugar de ser un ataque aislado, pueda volver a darse o pueda ser parte de una cadena de atentados. Esto hace que muchos de ellos reaccionen con miedo y, en algunos casos, con pánico. Son estas situaciones las que producen un mayor deterioro en la actividad económica, a mayor miedo mayor paralización de la vida económica.

4.- Los inversores financieros, especialmente los extranjeros, reducen las exposiciones de sus carteras al riesgo del país o la zona afectada, por lo que se observa uan caída en las bolsas.

5,. El sector turístico y de entretenimiento sufren una menor demanda debido a la llegada de menos turistas y porque las familias locales prefieren, al menos en un primer momento, quedarse en casa y desplazarse lo menos posible, salvo para ir al campo y a zonas alejadas de las ciudades.

6.- Habrá una mayor demanda de seguridad por parte de la ciudadanía, obligando a los gobiernos a aumentar notablemente su gasto en inteligencia, seguridad y control, reduciendo el de otras partidas presupuestarias más productivas. Lo mismo va a ocurrir con las empresas, que van a tener que dedicar mayores recursos financieros a dichas actividades aumentando sus costes y reduciendo su eficiencia productiva.