La reciente Resolución Ministerial N° 444-2025-EF/10, que actualiza el régimen de internamiento temporal de aeronaves y sus componentes, representa un avance significativo para la competitividad de la aviación en el Perú. Más allá de lo técnico, esta medida envía un mensaje claro al mostrar que el país está dispuesto a alinear su normativa con las mejores prácticas internacionales y a ofrecer un entorno más predecible y atractivo para la inversión aérea.
La reciente Resolución Ministerial N° 444-2025-EF/10, que actualiza el régimen de internamiento temporal de aeronaves y sus componentes, representa un avance significativo para la competitividad de la aviación en el Perú. Más allá de lo técnico, esta medida envía un mensaje claro al mostrar que el país está dispuesto a alinear su normativa con las mejores prácticas internacionales y a ofrecer un entorno más predecible y atractivo para la inversión aérea.
El internamiento temporal permite que aeronaves, motores, repuestos y material técnico ingresen al país con un horizonte de cinco años bajo suspensión de tributos. Para las aerolíneas significa menos carga financiera y, al mismo tiempo, mayor estabilidad para planificar su flota, mantenimiento y expansión. En la práctica, facilita que más aviones modernos lleguen a los aeropuertos peruanos y se mantengan operando con eficiencia y seguridad.
Cabe destacar que esta reglamentación se enmarca en la modificación de la Ley de Turismo, la cual, entre otros aspectos, elimina la garantía previamente exigida para la importación temporal de aeronaves. Este cambio constituye un incentivo relevante para la actividad aérea y promueve la expansión del número de aeronaves que operan en el país.
La trascendencia de esta normativa va más allá del sector aeronáutico. Cada aeronave que ingresa bajo este esquema trae consigo un ecosistema de oportunidades que incluye empleos especializados en mantenimiento y operación, dinamismo en la cadena de proveedores, capacitación técnica en escuelas de aviación y un impulso al turismo y la conectividad regional. Al mismo tiempo, se generan condiciones para que las tarifas aéreas se mantengan competitivas, beneficiando directamente a los pasajeros.
Un aspecto clave es la seguridad. Al facilitar la importación y disponibilidad de repuestos, motores y componentes, el país asegura que las aerolíneas tengan acceso inmediato a lo necesario para mantener sus flotas en condiciones óptimas. Esto fortalece la confianza del usuario y refuerza el compromiso de la industria con estándares internacionales.
El peso de la aviación en el Perú se refleja en cifras claras. De acuerdo con el informe “The Value of Air Transport to Peru” de la IATA, el sector emplea de manera directa a más de 36 mil personas y aporta cerca de 0,4 % del PBI nacional. Si se suma el efecto del turismo y de toda la cadena de servicios vinculados, su impacto alcanza más de 360 mil puestos de trabajo en el país.
Desde una perspectiva regional, esta medida pone al Perú en una mejor posición frente a otros mercados que ya cuentan con regímenes similares. La aviación es una industria de márgenes ajustados y alta inversión; por ello, cada mejora normativa que otorgue certidumbre y eficiencia se traduce en más vuelos, más pasajeros, mayor conectividad y, en última instancia, en competitividad económica.
La conectividad aérea es un motor de desarrollo. Permite unir regiones apartadas, integrar cadenas productivas, acercar el turismo a nuevas ciudades y conectar a las personas con oportunidades. Que el Perú apueste por un régimen moderno de internamiento de aeronaves es, en ese sentido, una señal positiva de que se comprende la relevancia estratégica de la aviación en el desarrollo nacional.
Este tipo de decisiones son las que construyen un ecosistema más fuerte para el transporte aéreo. Y cuando el entorno es sólido, todos ganan, desde los pasajeros y las empresas hasta las regiones y el país en su conjunto.
OpiniónBasada en la interpretación y juicio de hechos y datos hechos por el autor.
