En las fiestas infantiles de mi infancia se repartían globos. Recuerdo la felicidad de que te entregaran uno. No era necesario nada más para pasarla bien. Pero siempre había uno o dos niños cuya diversión era reventar los globos del resto. Por alguna razón que nunca llegué a entender, disfrutaban arruinándoles la fiesta a otros. Eran los pinchaglobos.

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