(Foto: Archivo)
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Magali Silva

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Ya van a ser casi sesenta días durante los cuales en una zona de nuestro país –donde la incidencia de y abandono nos duele a todos– dos posiciones contrarias, la de los comuneros y la de una empresa minera, parecieran no poder acercarse.

No es el propósito de este artículo justificar una u otra posición, pero sí compartir algunos elementos que me tocó vivir en la negociación del TPP y que me ayudaron a no perder la fe en el cierre del acuerdo, a pesar de la oposición que existía al interior del país y en el extranjero.





En primer lugar, tuve el apoyo político del mismo presidente, lo cual ayudó a acercar las posiciones en el interior del Ejecutivo. Suele haber diferencias a nivel de los ministerios, pero solo el diálogo y la trasparencia en el intercambio de información aclaran dudas y, si las diferencias subsisten, prima el interés nacional.

En el existe el compromiso por parte del mismo presidente Vizcarra de hacer cumplir el plan de desarrollo de la provincia de Cotabambas. Este plan está atrasado. Se rompió la confianza. Ahora las demandas son mayores. Adicionalmente, se ha hecho uso de la violencia.

Un segundo factor que nos ayudó fue contar con un extraordinario equipo de negociación, con años de experiencia y profundo conocimiento de cada tema para poder ofrecer alternativas viables en momentos de tensión y alejamiento de posiciones. Equipos que se reunían con sus pares. Equipos que discutían y que nos informaban de los detalles tanto cuando nos acercábamos como cuando nos distanciábamos. Esa información la comunicábamos al país. Hacíamos presentaciones con todos los actores claves, incluyendo el y la prensa. Los equipos son claves para lograr una buena negociación. Son esos equipos los que con información precisa de las demandas y las posibilidades reales de cumplimiento pueden establecer la confianza.

Un tercer elemento fue buscar aliados estratégicos. Nosotros los buscamos tanto en el como en el . Fueron tres años en los que trabajamos intensamente de la mano con el sector productivo para buscar mejores oportunidades a través de este nuevo acuerdo comercial.

Un Estado que busca crecimiento y disminución de pobreza a través de , nacional y extranjera, una empresa que crea fuentes de trabajo, y una comunidad que busca su desarrollo, cómo pueden no ser aliados. Acá el único enemigo es la pobreza; quizá la desinformación o la postergación de responsabilidades.

Finalmente, y lo más importante, la voluntad de las partes de querer alcanzar el acuerdo. En una negociación es imposible lograrlo todo. Debe primar el imperio de la ley. Tampoco se deben incluir beneficios en exceso para una de las partes porque caeríamos en el juego de los que solo buscan sus propias ventajas. Si bien todos debemos tener esa voluntad de facilitar el acuerdo, no podemos perder de vista que nuestros actos sientan precedentes.