Cada vez que nos trasladamos en un avión, consumimos unos 50 gramos de CO2 por asiento por kilómetro. Esto equivale a aproximadamente dos litros de combustible por pasajero cada 100 kilómetros, un consumo similar al de una motocicleta de baja cilindrada. Aunque parece poco, la magnitud se transforma cuando consideramos que el transporte aéreo mueve alrededor de 4,5 mil millones de pasajeros y transporta aproximadamente 61 millones de toneladas de carga cada año.

Conforme a los criterios de

Trust Project
Tipo de trabajo: