El otorgamiento del DNI a un universo amplio de adultos y niños, incluso en lenguas originarias para poblaciones indígenas por parte de Reniec. (Foto: Difusión)
El otorgamiento del DNI a un universo amplio de adultos y niños, incluso en lenguas originarias para poblaciones indígenas por parte de Reniec. (Foto: Difusión)
Caroline  Gibu

“Mamá, ¿qué haces?”, me pregunta mi hija que me ve frente a la computadora en tiempos de aislamiento obligatorio. “Escribiendo mi artículo del mes sobre buenas prácticas en gestión pública”, le respondo aun sin saber si será publicado o leído, pero tratando de seguir mi rutina como todos.

Durante las dos últimas semanas, nuestras vidas han cambiado, el mundo ha cambiado y la peruana ha tenido que adoptar innumerables medidas para continuar prestando servicios esenciales a la población. Pienso que, si esta crisis se hubiese dado 15 años antes, las condiciones de respuesta del aparato estatal hubiesen sido otras, pues los esfuerzos innovadores implementados en este tiempo, han permitido desarrollar respuestas en corto plazo.

Además de impulsar una política fiscal y monetaria responsable durante los últimos 3 gobiernos, se promovieron muchas buenas prácticas enfocadas a modernizar el Estado teniendo a la persona – natural o jurídica – en el centro de la innovación.

El otorgamiento del DNI a un universo amplio de adultos y niños, incluso en lenguas originarias para poblaciones indígenas por parte de ; la integración de los programas sociales más grandes en el Ministerio de Inclusión Social y su labor de con municipios para integrar los registros en el Sistema de Focalización de Hogares (SISFOH) o la identificación de adultos mayores en vulnerabilidad a través de Pensión 65; la interoperabilidad de datos; la creación del COEN y el impulso de sistema de defensa civil descentralizado; la administración de pruebas virales del Instituto Nacional de Salud por solo mencionar algunas experiencias premiadas sobre la que hoy se sustentan las respuestas a la .

Sin duda, hay mucho que no se hizo y que hoy lamentamos: mejorar los sistemas de agua segura para todos y la ampliación con calidad de los servicios de salud, sin restar el enorme daño que ha significado la falta de transparencia, rendición de cuentas y corrupción.

La OECD en su Declaración sobre Innovación en el Sector Público 2019 firmada por sus 35 miembros y 5 países no miembros entre ellos Perú, ha destacado que la innovación pública puede darse de cuatro formas: innovación orientada a un objetivo o misión; innovación orientada a la mejora continua; innovación adaptativa a entornos cambiantes; e innovación anticipatoria ante la incertidumbre. Cada una de estas formas están conectadas por la información y la gestión del conocimiento como vasos comunicantes. Gestionar los actuales aprendizajes es también un desafío para lo que vendrá a futuro.

“Mamá, ¿iremos al Gran Teatro Nacional para premiar a la gente?” La miro y pienso en las dificultades latentes de congregar a 1,000 personas como todos los años para destacar buenas prácticas. “Organizaremos una premiación”, le digo, “este año quizás será diferente”. Hay muchísimas entidades públicas que hoy siguen innovando afrontando esta pandemia y merecen ser premiadas.

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¿Qué es un coronavirus?

Los coronavirus son una amplia familia de virus que pueden llegar a causar infecciones que van desde el resfriado común hasta enfermedades más graves, que se pueden contagiar de animales a personas (transmisión zoonótica). De acuerdo con estudios, el SRAS-CoV se transmitió de la civeta al ser humano, mientras que el MERS-CoV pasó del dromedario a la gente. El último caso de coronavirus que se conoce es el covid-19.

En resumen, un nuevo coronavirus es una nueva cepa de coronavirus que no se había encontrado antes en el ser humano y debe su nombre al aspecto que presenta, ya que es muy parecido a una corona o un halo.

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