"No podemos entramparnos en peleas institucionales inútiles de a quién le corresponde cuando se trata de garantizar la salud de nuestros hijos". (Foto: GEC)
"No podemos entramparnos en peleas institucionales inútiles de a quién le corresponde cuando se trata de garantizar la salud de nuestros hijos". (Foto: GEC)
Magali Silva

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Se acaba de detectar el primer caso de en el Perú. Coincidentemente, estamos a escasos días del inicio de un nuevo año escolar en los colegios públicos del país.

Este comienzo será distinto al de otros años. Nuestros niños y adolescentes enfrentan riesgos adicionales. En el ámbito local, venimos de lamentar muchas muertes por el rebrote del , sobre todo en la selva y ahora último en Lima. En el ámbito internacional, los temores por la acelerada propagación del coronavirus han aumentado.

El grado de incertidumbre sobre los efectos de esta crisis sanitaria (que ya ha cobrado la vida de más de 3.000 personas y contagiado a 100.000) ha llevado a distintos gobiernos y organizaciones internacionales a tomar medidas al respecto. Los científicos indican que por más hospitales y centros de emergencia que se construyan, lo mejor siempre será la prevención. Por ello, recomiendan evitar los riesgos de contagio: alimentarnos adecuadamente para subir nuestras defensas; lavarnos las manos con agua y jabón varias veces al día y limpiar y desinfectar objetos y superficies que se tocan frecuentemente. También, de ser posible, evitar lugares de alta congestión.

En el Perú, seis millones de estudiantes de escuelas públicas regresarán muy pronto a las aulas. Los otros dos millones de alumnos que estudian en colegios privados iniciaron sus clases hace un par de semanas.

Cabe señalar que en el caso de los privados, el ha sido muy exigente, como debe ser, condicionando el otorgamiento de licencias de funcionamiento al cumplimiento de condiciones mínimas para operar en temas de seguridad, accesibilidad, salubridad y calidad. De ser así, estos niños estarán ante una situación de menor riesgo para contraer infecciones o virus.

Por el lado público, según el Ministerio de Educación, de los 54.890 colegios nacionales que existen en el país, el 30% tiene problemas en su infraestructura. Ello significa felizmente que hay más de 38.000 que sí cuentan con aulas apropiadas, patios limpios, energía eléctrica, agua, infraestructura sanitaria (baños) y acceso a Internet en condiciones apropiadas que garanticen el normal aprendizaje de la población en edad escolar.

Si es así, en buena hora. No obstante, el ministerio debería actuar de inmediato en los 17.000 colegios que faltan empezando por lo más urgente: la dotación de conexiones sanitarias. No podemos entramparnos en peleas institucionales inútiles de a quién le corresponde cuando se trata de garantizar la salud de nuestros hijos.

En tiempos de coronavirus es preciso que padres de familia, educadores y autoridades revisen las instalaciones donde estudian sus hijos. Se requieren coordinación y colaboración entre todos los actores involucrados para actuar responsablemente y evitar consecuencias negativas. El debería informar si se han tomado todas las precauciones para iniciar este nuevo año escolar en la fecha prevista o si es necesario revaluar dicha decisión.