Alek Brcic Bello

Editor de Economía y Día1

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Esta historia comienza antes de que empezara el año. Para fines ilustrativos, podríamos situar el principio en el Reporte de Inflación del de marzo del 2018. Ahí, la autoridad monetaria estimaba que la economía peruana crecería a un ritmo de 4% en el 2019, pese a “un menor dinamismo del gasto privado”. La misma expectativa se mantendría durante todo el año y hasta los primeros meses del 2019.

Pero el banco no estaba solo en su proyección. El espíritu positivo que arrastraban los buenos resultados económicos del 2018 era compartido por todos. El MEF se mostraba más optimista y calculaba en abril que el año cerraría con un crecimiento de 4,2%. Por su parte, el FMI pronosticaba un crecimiento de 3,7%; la Cepal afirmaba que sería 3,6% y varias proyecciones privadas coincidían dentro de estos rangos.

¿Y qué pasó? El primer balde de agua fría (salada en este caso) se dio tras la revelación de las cifras del primer trimestre del 2019. Una fuerte caída en los resultados de pesca, minería y manufactura primaria fueron un obstáculo temprano para estas proyecciones.

Con ello, para julio, el BCR había reducido su estimado a 3,4%; el FMI a 3,5% y la Cepal a 3,2%. Incluso durante su discurso por Fiestas Patrias, el presidente Martín Vizcarra afirmó que el país terminaría el 2019 con una tasa de crecimiento de 3,5%.

Pero esta nueva cifra tampoco se mantuvo. La entre China y Estados Unidos, la inestabilidad política y un mercado que no terminaba de despertar también cobraron su cuota.

Nuevamente se ajustaron las proyecciones. En agosto, el MEF redujo su estimado a 3%; en setiembre el BCR a 2,7%; en octubre el FMI bajó a 2,6%; y un mes más tarde la Cepal pronosticó 2,5%.

Mientras tanto, los principales representantes del Gobierno se mostraban menos optimistas. En los primeros días de octubre, el primer ministro, Vicente Zeballos, estimaba un crecimiento de 2,7% y la ministra de Economía, María Antonieta Alva, anunciaba que la cifra oficial sería 3% con “un sesgo a la baja”.

Con CADE llegó un nuevo sinceramiento. Allí el presidente anunció que, por factores internos y externos, el país crecería alrededor de 2,6% este año. La cifra también fue respaldada por la ministra Alva.

Ahora como regalo de Navidad se confirma que este año la inversión pública se contraerá en algunos niveles de gobierno. Y con ello han llegado nuevas proyecciones.

El último jueves, la ministra Alva afirmó que la proyección de crecimiento de su cartera es de “2,2% para el cierre de este año”. Y el viernes el BCR publicó un nuevo estimado de 2,3%. Es decir, el crecimiento del 2019 será casi dos puntos porcentuales menor al que las primeras proyecciones estimaban.

El problema es que cerrar el año con un crecimiento de 2,2% no basta para reducir la pobreza y generar suficientes empleos. Como dijo Julio Velarde durante su presentación: “algo ha fallado”.

Hoy la proyección oficial de crecimiento para el 2020 es de 3,8%… ojalá en un año no estemos repitiendo la misma historia.