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"Los desafíos de las inversiones en mercados emergentes", por Paul Rebolledo

“La gestión de inversiones debe considerar las incidencias de un escenario macroeconómico menos auspicioso para mercados emergentes”, menciona el CEO de Tandem Finance

Mercados emergentes se han vuelto refugio del riesgo global

"Los inversionistas internacionales prefirieron endeudarse en países desarrollados a tasas bajas e invertir en activos de mercados emergentes a tasas altas en moneda local. Esta estrategia se llama ‘carry trade’", explica Rebolledo.

En la última década, el desempeño positivo de las inversiones en mercados emergentes estuvo alentado por un ambiente de bajas tasas de interés en las economías desarrolladas y un auge en el precio de los commodities. En este contexto, los inversionistas internacionales prefirieron endeudarse en países desarrollados a tasas bajas e invertir en activos de mercados emergentes a tasas altas en moneda local. 

Esta estrategia, denominada ‘carry trade’, trajo consigo rentabilidades que alcanzaron los dos dígitos en sus mejores momentos, dado que, además de las ganancias por diferencias de tasas, las monedas locales se apreciaban frente al dólar estadounidense.

En los últimos años, los factores que alentaron el ‘carry trade’ han ido perdiendo fuerza. Las tasas de interés de algunos países desarrollados (liderados por EE.UU.) han empezado a incrementarse desde niveles históricamente bajos a partir del 2015 y el dólar ha ido recuperando su valor a nivel global desde mediados del 2014. De otro lado, el endeudamiento de los países emergentes se ha incrementado sustancialmente, principalmente en dólares (dos terceras partes). Además, el crecimiento de China se ha ido moderando paulatinamente y la incertidumbre sobre su evolución se ha incrementado ante una eventual guerra comercial con EE.UU.

En línea con ello, de acuerdo con información del Institute of International Finance, en los últimos meses, los inversionistas han preferido incrementar sus tenencias en bonos y acciones de EE.UU., mientras que los montos que se retiran de mercados emergentes han aumentado por venta de títulos de renta fija y variable, principalmente de países exportadores de commodities

En este contexto, las rentabilidades de los activos de riesgo han sido austeras respecto del año pasado. Así, a julio del 2018, los bonos de países emergentes en dólares rinden alrededor de -3% (vs. 9% del año pasado) y las acciones 6% (vs. 34% del año previo). En el frente local, los bonos soberanos en soles rinden 1% (vs. 17% el año pasado), los soberanos de dólares -3% (vs. 12%), mientras que la bolsa limeña 2,5% (vs. 28%).

Aunque no se descarta un rebote técnico de los mercados emergentes en el corto plazo, este panorama macroeconómico hace necesarias una mayor selectividad en las inversiones en activos de riesgo y una mayor ponderación del ‘cash’ del portafolio o de algunos activos alternativos menos correlacionados con el mercado en épocas de estrés, tales como infraestructura. De otro lado, países con fundamentos macroeconómicos sólidos podrían convertirse en refugio de inversionistas que buscan rendimientos más seguros en el mundo emergente.

En renta fija, predominarán estrategias que combinen una reducción paulatina de las duraciones de los portafolios (vía reducción de plazos y compra de bonos indexados a tasas de interés o inflación) y la aceptación de un mayor riesgo de crédito en emisores vinculados a sectores económicos menos vulnerables al contexto externo. En renta variable, la apuesta podría estar concentrada en aquellas empresas vinculadas al comportamiento de la demanda interna de los países. En suma, la gestión de inversiones debe considerar las incidencias de un escenario macroeconómico menos auspicioso para mercados emergentes y las estrategias que permitan hacer más eficiente el binomio rentabilidad-riesgo.

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