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Diversificar para crecer, por Alfonso de la Torre [Opinión]

Baja productividad. Perú cuenta con más capital y una mayor fuerza laboral, pero su capacidad de emplearla no ha mejorado

Avanzando en la diversificación, por Gianfranco Castagnola

Avanzando en la diversificación, por Gianfranco Castagnola

Por: Alfonso de la Torre, economista

La acumulación de recursos ha sido la fuente del éxito económico de los últimos 25 años: la mayor inversión privada, combinada con una dinámica demográfica favorable, elevó significativamente nuestro crecimiento. Sin embargo, la productividad total de la economía se expandió a un ritmo promedio anual de tan solo 0,39% según The Conference Board: en otras palabras, tenemos más capital y una mayor fuerza laboral, pero nuestra capacidad para emplearlos de manera eficiente no ha mejorado al mismo ritmo.

¿Qué puede estar detrás de este relativo estancamiento? Una posible explicación es que producimos pocas cosas y que estas son relativamente simples. De acuerdo con el Atlas de Complejidad Económica de la Universidad de Harvard, que mide tanto la diversidad como la sofisticación productiva, el Perú ocupa el puesto 92 de 124 países, inmediatamente detrás de Qatar, un país donde las exportaciones y rentas del petróleo representan casi un quinto de la economía. 

Esta observación no es un ataque contra el ‘modelo’ económico. Las industrias extractivas son y deben continuar siendo un componente importante de nuestro crecimiento. Noruega (33) y Canadá (39) han utilizado sus dotaciones de recursos naturales para apalancar su diversificación. La respuesta no es prescindir de la minería, sino aprovecharla como punto de partida.

Hay dos formas de diversificar, la mala y la buena. La mala es la que se buscó implementar en los 70 con la sustitución de importaciones: es la que trata de evitar la competencia extranjera bajo el pretexto de crear nuevas industrias, y por eso mismo falla en promover la productividad, pues la única forma de ser competitivo es compitiendo. Peor todavía, al tratar de elegir ganadores y perdedores, el Estado se torna susceptible al mercantilismo y la corrupción.

La buena diversificación es muy distinta. Como señala Dani Rodrik, esta se concentra en procesos antes que en metas, en el “cómo” antes que en el “qué”: cómo identificar cuellos de botella, cómo reducir trabas, cómo promover la innovación. Estas preguntas son transversales en términos sectoriales: aplican tanto a la metalmecánica y la agricultura como a la industria textil y al turismo, incluso si las respuestas varían en cada caso. 

Esto va más allá de simplemente destrabar. También es necesario fortalecer la coordinación público-privada para priorizar la inversión en infraestructura, identificar obstáculos para la innovación y mejorar la aplicación de las regulaciones que sí son necesarias. Un primer paso en esa dirección tuvo lugar con la creación de las Mesas Ejecutivas del Produce. A esto se deben sumar nuevas iniciativas que promuevan la investigación en universidades y la articulen con las necesidades en el sector privado. O políticas migratorias que busquen captar a las mejores mentes alrededor del mundo para que vengan al Perú y generen conocimiento. 

El gobierno acierta cuando se enfoca en crecer para poder incluir. Sin embargo, la evidencia sugiere que para crecer resulta cada vez más urgente diversificar. 

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