En los años cincuenta se realizó un experimento de psicología social que demostraba que el comportamiento de las personas se modifica bajo presión social. Por el nombre de quien lo condujo fue denominado “experimento de Asch”, y demostró que las personas tienden a cambiar sus decisiones a partir del parecer del entorno. Este experimento demostró que dejarse persuadir por la opinión de la mayoría es más común de lo que se cree, inclusive en casos en los que la decisión es muy objetiva.

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