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Estamos escasos de buenas noticias, por Rafael Inurritegui*

"No ha aparecido un personaje como Ricardo Gareca que nos enseñe a vivir y actuar económica y tributariamente de modo diferente y con mejores resultados que los del pasado cercano"

Sunat

"Nos gustaría poder escuchar que el incremento en los ingresos nacionales se debe a la política económica o tributaria implementada por el Gobierno Central en los últimos años, pero ello sería mentir". (Foto: Andina)

En todos los meses del presente año, ha sido una constante que los ingresos tributarios del Gobierno Central han estado aumentando, respecto de los mismos meses del año anterior.  

Por ejemplo, en julio tales ingresos aumentaron en 17,7%, en términos reales, mientras que los del pago a cuenta por impuesto a la renta de las empresas, en 20%. Sí. Lee bien: incrementaron en casi 18% y en 20%, respectivamente.

¿Lo sabía? ¿Ello no es en sí una buena noticia? Sin embargo, no es publicitada con bombos ni platillos por el Poder Ejecutivo, ni recibida o escuchada en las noticias por la ciudadanía.

La pregunta que surge inmediatamente es: ¿Y por qué desaprovecharla?

Es obvio que tal incremento se debe a la recuperación de la actividad económica mundial, que incide directamente en la actividad económica nacional, la cual origina mayores ingresos.

Nos gustaría poder escuchar que el incremento en los ingresos nacionales se debe a la política económica o tributaria implementada por el Gobierno Central en los últimos años, pero ello sería mentir.

Lo más cierto quizás es que se deba a la inercia mundial, en la cual si la cresta de la ola anda en subida, entonces al Perú también le corresponde incrementar los ingresos.

Tributariamente podríamos aprovecharla e incrementarla buscando políticas eficientes, claras y adecuadas a nuestra realidad.

Muchos intentos se han llevado a cabo, pero como en el fútbol, si no hay goles, se pierde el partido y lamentablemente no ha aparecido un personaje como Ricardo Gareca que nos enseñe a vivir y actuar económica y tributariamente de modo diferente y con mejores resultados que los del pasado cercano.

Los poderes del Estado andan entre enredados y confundidos, luchando para, entre otros, solicitar y otorgar facultades delegadas, para legislar, pero la luz que emanan es tenue, difusa y confusa, sin quedar claro a dónde quieren apuntar.

En tal sentido, han publicado recientemente decretos legislativos que buscan luchar contra la evasión y elusión tributaria, la emisión de comprobantes fiscales digitales, así como la promoción de fondos de inversión en bienes raíces.

Prudentemente, Sunat publicita solo la facturación electrónica, así como la notificación a todos los contribuyentes a través de su portal; como si con ello fueran eficientes para incrementar la recaudación.

No se dice nada sobre asuntos que puedan incrementar la recaudación como sería eliminar la exención de impuesto a las universidades y a la amazonía; realizar fiscalizaciones eficientes, certeras y ejecutivas por incremento patrimonial no justificado a diversos personajes que tienen identificados e identificadas, pero por ser de “color naranja”, entre otros, no son tocados ni con el pétalo de una rosa; es más, son protegidos y ocultados.

Nada se comenta sobre el hecho de que las rentas derivadas del capital paguen un impuesto a la renta del 5%, mientras que las del trabajo lleguen a tasas de hasta el 30% y menos, sobre por qué mediante la inacción de la Sunat se sigue permitiendo diversos mecanismos existentes, que convierten rentas del trabajo en rentas de capital y así, reducen la carga tributaria a tan solo el 5%.

Como menciona la letra de la canción de Mecano, Eugenio Salvador Dalí “… andamos justos de genios…”. Traduzco, andamos escasos de genios y de buenas ideas, o bien si las hay, no quieren salir a la luz pública.

Si no hay genios o no existen, por qué no aprovechar los elementos y herramientas con las que cuenta el Poder Ejecutivo y Poder Legislativo, así como el organismo estatal encargado de administrar y llevar a cabo la recaudación y fiscalización tributaria, es decir la Sunat.

Andamos urgidos de buenas noticias y hechos reales, claros, contundentes, inconfundibles, pues las de los “hermanitos” no van a llevar a buen término a ninguno de los poderes del Estado ni a la ciudadanía que no formamos parte del clan de los “hermanitos”.

Rafael Inurritegui, autor de esta columna, es ex jefe del gabinete de asesores de la Sunat.

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