Jack Nicholson y las agencias, por Alberto Goachet
Jack Nicholson y las agencias, por Alberto Goachet
Redacción EC

Junto con Al Pacino y Robert de Niro, Jack Nicholson es uno de mis actores favoritos. A pesar de que el talento de un actor se mide por la capacidad de ser “camaleónico” y transformarse para cada rol (a lo Christian Bale o Meryl Streep), Jack Nicholson es una leyenda del cine siendo él mismo en cada película que participa. Y como pasa con las leyendas, inmortaliza frases que se vuelven clásicas. “Here’s Johnny” en “El resplandor”, o el “Boo” que le hace a Kim Basinger como el Guasón en la versión de Batman de Tim Burton, o cuando le dice “creo que nos tenemos que emborrachar” a la gran Shirley MacLaine en “La fuerza del cariño”. 

Pero mi favorita es la frase que le suelta a Helen Hunt en “Mejor, imposible”: “Tú me haces querer ser un mejor hombre”. Cada vez que veo esta escena, el personaje de Melvin Udall me conquista. De hecho, la he usado vilmente, sin ningún pago de derechos, cuando estoy en una situación crítica de tensión con mi esposa. Siempre me funciona.

He pensado mucho sobre por qué esta frase surte tanto efecto. Y mi conclusión es que concentra la valorización de cómo otra persona te inspira, te motiva, te impulsa a mejorar. Este pensamiento coincide con el consejo del famoso motivador Tony Robbins de tratar de estar cerca de personas que te hagan ser mejor.

Creo que este efecto también pasa con las agencias de . Para mí, existen dos tipos de clientes: aquellos que te motivan, te inspiran, te retan a ser mejor, a romper el statu quo, a evolucionar y encontrar nuevos modelos que generen mejores resultados, y aquellos que se quedaron anclados en el pasado, en el modelo de presión constante, la actitud de superioridad y la empatía inexistente.

El primer grupo impulsa a la agencia a generar su mejor trabajo, a tener la camiseta bien puesta, a entrar en nuevas disciplinas, a no tenerle miedo a fallar. El segundo no habría motivado a Jack a soltar su memorable frase. Más bien, moldean un equipo que no disfruta su trabajo, con cero motivación, tenso, y con ningún interés de mejorar. A estos clientes quizá Jack les diría: “Tú me haces no querer levantarme para ir a trabajar”.

Recientemente la agencia en la que trabajo participó de una licitación donde el cliente nos exigía un nuevo modelo de agencia, una nueva forma de trabajar, apuntando a tener nuevas propuestas que no podrían generarse con nuestro modelo actual. Este pedido nos obligó a repensar todo y encontrar nuevas soluciones, nuevas estructuras, inclusive nuevas maneras de interactuar con ellos. El día de la presentación de nuestra propuesta les di las gracias. Le dije, de manera muy sincera, que la única manera de reinventarnos es cuando un cliente nos reta y nos inspira al cambio. A un cambio juntos.

Estuve a punto de citar a Jack. No lo hice: me pareció que podía quedar muy cursi. Pero les aseguro que tenía su frase en la mente.

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