Inversión pública. (Foto: GEC)
Inversión pública. (Foto: GEC)
Redacción Economía

La devastación que ha desatado el ha obligado a muchos gobiernos a tener que salir al rescate de empresas y ciudadanos, con el fin de atenuar, en lo posible, los duros efectos económicos de la . Las medidas más difundidas, y que la administración de Martín Vizcarra está llevando a cabo, son de corte keynesiano.

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Se basan en la creencia de que la forma de salir de una recesión es mediante la intervención del Estado; concretamente, aumentando el gasto público y rebajando los impuestos para dinamizar la economía, incurriendo en déficit si es necesario.

Las teorías del británico John Maynard Keynes, uno de los economistas más influyentes de todos los tiempos, se invocan cada vez que hay un ciclo recesivo desde la Gran Depresión de los años treinta. Keynes era claramente partidario de una política fiscal contracíclica. Por eso cuando los gobiernos incrementan el gasto público en épocas de crisis (por ejemplo, a través de inversiones en infraestructura), para compensar la disminución de la inversión privada e impulsar el empleo y el consumo con el fin de estimular la demanda se dice que aplican recetas keynesianas.

En esa línea, países tan disímiles como India, Estados Unidos, España, Chile, Indonesia y Sudáfrica están apostando por paquetes fiscales multimillonarios para revertir el descalabro generado por el coronavirus. Estos contemplan subsidios a familias vulnerables, garantías de créditos para empresas y ayuda directa para los sectores más golpeados, como los de transporte, turismo y entretenimiento. También incluyen la suspensión o aplazamiento del pago de impuestos e hipotecas y la rebaja de tasas de intereses en coordinación con sus bancos centrales.

El Perú no ha sido ajeno a esta tendencia. La inclinación del MEF por el pensamiento keynesiano se ha visto reflejada en un plan económico de contención y reactivación que representa un impulso de al menos de 17% del PBI, el más grande en la historia del país.

Para que se hagan una idea, esa cantidad es superior a todo lo que la recaudó el año pasado (14,2% del PBI). Este plan comprende un shock de inversión pública (Arranca Perú, Reconstrucción del norte y la larga lista de obras anunciadas por el presidente en su mensaje por 28 de julio), el programa de préstamos garantizados Reactiva, alivios tributarios, entre otras iniciativas.

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Aunque hasta el momento los resultados son decepcionantes (se proyecta una estrepitosa caída del PBI de 14% para este año), la pertinencia de este tipo de acciones es respaldada por gran parte de los especialistas. Sin embargo, sus consecuencias en las cuentas públicas también son ampliamente conocidas. Estimados apuntan a que el déficit fiscal cerraría el 2020 en torno al 10% del PBI.

Pero ¿cómo se paga todo esto? Keynes planteaba que, una vez retomado el crecimiento, se debía recortar el gasto público y subir la recaudación para acumular recursos para los periodos de crisis. Es muy difícil esperar un gran avance en lo que queda de este Gobierno. Por eso son tan importantes las elecciones del próximo año, pues quien gane tendrá la enorme responsabilidad de enrumbarnos nuevamente hacia la senda del progreso y de reconstruir las finanzas del país.

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