En 1984, Alfredo Barragán comandó exitosamente la Expedición Atlantis, cruzando el Atlántico y alcanzado las costas americanas en una balsa rudimentaria, demostrando que otros navegantes pudieron llegar a América siguiendo las corrientes marinas. Le preguntaron si era un aventurero y respondió que no, que él era un expedicionario, ya que un aventurero sale a la mar a ver qué pasa, mientras que el expedicionario sale a la mar sabiendo lo que va a pasar.

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